none
 
     
 
     
     
 
none

Check-In

   
   
   
 

Hotel Alhambra Palace


María Adela Díaz Párraga

A una le gustaría contarles algo sobre un personaje original, tal vez poco acorde con el tiempo que le tocó vivir, en el que un noble era algo muy superior. Pero el Duque de San Pedro fue alguien que rompió todos los moldes establecidos. Un adelantado del turismo, que en los comienzos del siglo pasado, soñó un hotel en plena Alhambra, teniendo por vecina Sierra Nevada, y con tal sibaritismo, que podía atraer fácilmente a los mas elitistas.

Hotel Hotel Hotel

Y así nació el hotel Alhambra Palace. Bueno, y el Hotel del Duque, en los riscos de Sierra Nevada, con su propia central eléctrica, y del que algún día les contaré algo. Don Julio Quesada Cañaveral y Piedrola, Duque de San Pedro de Galatino, Conde de Benalúa y de las Villas y Señor de Lachar, se casó con la Condesa de Villa Gonzalo, y en segundas nupcias con Doña Fernanda de Salabert y Artaga, marquesa de Valdeolomos. Con ninguna tuvo hijos, pero si sobrinos, en cuyas manos dejó el hotel.  

Creó tantas cosas, que bien pudo morirse satisfecho, porque además del mentado hotel, se le ocurrió nada menos que un tranvía. Lo llamaban el Tranvía de la Sierra, y unía la ciudad granadina con las alturas de Sierra Nevada, llegando hasta la primera estación de esquí. El primer viaje, se realizó el 21 de febrero de 1925, hace ahora noventa años, y funcionó hasta 1974, en que desapareció. Pero ahora, el hotel, en colaboración la Asociación Cultural Dewanee y la Asociación Granadina de Amigos del Ferrocarril y del Tranvía, ha puesto en marcha la restauración del tranvía numero 3, y del remolque numero 15 del convoy original, con lo que Granada recuperara uno de sus emblemático símbolos. Don Julio también tenia la idea de construir un funicular, que llegara hasta los Llanos del Otero, donde se aposentaba la primera estación de esquí.  En fin, que el hombre andaba bastante ocupado. 

Pero déjenme que les diga como empezó todo. El Paraje de Peña Parida donde se  aposenta el hotel, agrupó doce fincas que el Duque fue comprando a sus diversos propietarios, y una vez que tuvo la tierra, la puso en manos del arquitecto Modesto Cendoya,  que levanto esa maravilla, con un fuerte esqueleto de hierro, y altura impresionante, ya que se elevaba cincuenta metros. Por fin, el 1 de enero del año 1910, el hotel Casino Alhambra Palace, abría sus lujosas puertas, vecino de la Alhambra, y teniendo por horizontes el verde de la vega granadina, y la blancura deslumbrante de Sierra Nevada. Las mesas de juego se desparramaban por los salones de la planta baja, ya que el juego era uno de los alicientes, hasta que Primo de Ribera lo prohibió en el año 1923. Pero todavía se conserva la rueda de la ruleta, y la mesa de juego de los caballitos, a la que normalmente apostaban las señoras.

Fíjense si fue sonada su inauguración, que estuvo presente hasta el propio rey, don Alfonso XIII, y aunque una no sabe lo que tomarían en aquel magno acontecimiento, si sabe el refrigerio que tomó el Monarca en sus habitaciones, y que se supone que prepararía con sus  manitas Monsieur Garnier, el cocinero que trajeron de París para poder ofrecer autentica cocina francesa. Pero a lo que vamos, don Alfonso comió como un rey, y nunca mejor dicho, a base de ensalada, huevos poche al Duque, tournedó Rossini, y rematando ese yantar, el famoso soufflé Alhambra.

El hotel tenía un teatro,  una preciosidad que sigue tal y como se creó, menos las sillas que son nuevas. En su inauguración, estuvo un cuadro de baile clásico español, el de las hermanas Picardías. Y otro con los bailarines Carlos Cabello y Dolores Amaya, La Golondrina. El teatro vibró con los sones de la petenera, de los tangos flamencos, de los caracoles, de las sevillanas y el garrotín, que escapaban de las manos brujas del guitarrista Morcillo y la bandurria de Juan Amaya. Pero no fue solo eso, que a lo largo de su historia, el teatro del Alhambra ha presenciado actuaciones memorables. Se prendió en el hechizo de La Argentinita, y sintió escalofríos cuando Federico García Lorca leyó por primera vez su Poema del Cante Jondo, acompañado por Manuel de Falla, y se extasío con el primer concierto de Andrés Segovia. Y claro, después de esa trayectoria, algo tenia que presentar el teatrito. Y han sido, los Jueves Musicales en el Alhambra Palace,  un ciclo que con el nombre  “Música desde el corazón de Granada”, ha durado de mayo a octubre, acogiendo toda clase de música. Jazz  flamenco, fados, música latinoamericana … ,

Y está el suntuoso Salón árabe, que en sus comienzos, era uno de los salones de juego. Y para que se hagan una idea, en aquellos lejanos días, una habitación normal costaba entre 6 y 6,50 pesetas, y una suite 12 pesetas. En la guerra civil, se transformó en hospital de sangre, hasta que pasados esos dramáticos días, ya en 1942, volvió al menester para el que había sido pensado, quedando en manos de la cadena hotelera Husa, que lo tenia arrendado a la familia desde los años treinta. En noviembre de  1974, el Alhambra cerró sus puertas por reformas, y en los ochenta del pasado siglo,  volvieron a gestionarlo los herederos del Duque, la familia Basa Maldonado. El único en España, que durante siglo y medio, desde su apertura, ha pertenecido a la misma familia.

Y ahí lo tienen, un hotel de cuatro estrellas, con once Junior Suite, con vistas impresionantes de la ciudad, artesonados de yesería, cobre y maderas nobles. Sesenta Classic, habitaciones dobles con vistas al bosque de la Alhambra, y cincuenta y cinco Classic con vistas a la ciudad. Todas de inspiración árabe, pero con las comodidades  actuales. TV plana, wi-fi, minibar, caja de seguridad, unos baños la mar de relajantes…

Antes les hablaba del Salón árabe, bueno pues hay mas. Todos de inspiración oriental,  con azulejos, yeserías, lámparas de aceites, y todo eso compadreando con las más avanzadas tecnologías: Megafonía, Internet, pantallas, ordenadores, con lo que también pueden utilizarlos para reuniones de trabajo. El Reyes Católicos, la Terraza Mirador o la del Príncipe, el Sierra Nevada y otros mas. 

Y no crean que me olvido de algo tan importante como  el buen comer. En sus manteles encontrarán una cocina mediterránea, tradicional, pero con toques innovadores. Y una materia prima de lo mejor, pescados de Motril, hortalizas de la vega, frutas del valle de Lecrín. El restaurante en la terraza, es el sitio ideal para disfrutar de platos tan  especiales como la tortilla Sacromonte, gachas de picante, sopa de maimones o la olla de San Antón. Un ajo blanco, el guiso de caracoles, solomillos y chuletitas de lechal. Todas esas frutas tropicales que allí crecen, caquis o chirimoyas, y granadas. Y un despliegue  dulcero que es una tentación para los golosos y los que no lo son. Piononos de Santa Fe, roscos de Loja, tocinillos de Guadix, y todo  regado con los avanzados vinos de la comarca. Y está el Lobby, que además de una ligera carta de snack, abre un abanico de cafés e infusiones. Después, la terraza Panorámica, es el sitio ideal para la ultima copa. Podrá saborear deliciosos gin tonics con 19 ginebras distintas, o el Cool Gin con su chorrito de vodka, cointreau, granadina y zumo de naranja. Y sobre todo el espectacular Coctel Alhambra. Allí se encontrará con  románticos  atardeceres, bañando la vega granadina, o si usted es madrugador, podrá disfrutas de un bello amanecer.

De todo ha visto el Alhambra, y toda clase de personas han pasado por él. Reyes y científicos, políticos y artistas, deportistas, la nobleza y la gente del dólar y del petrodólar. Los reyes Juan Carlos y Sofía, Felipe VI, el príncipe de Gales, el de Qatar, el Aga Khan, Carlos Gustavo de Suecia. Felipe González, Adolfo Suárez, Charles de Gaulle, Eva Perón, el Dalai Lama, Severo Ochoa. Estrellas del deporte como Fernández Ochoa o Iker Casillas,  Vivien Leigh, Faye Dunaway, Vargas Llosa, Alberti, Antonio Gala, Pérez Reverte, Placido Domingo, Barenboim, Rostropovich… y un largo etcétera,  que da fe del atractivo de este mítico e histórico hotel.


MAS INFORMACION:

HOTEL ALHAMBRA PALACE.

Plaza Arquitecto García de Paredes, 1

18009 GRANADA.



none