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Fin de Semana

   
   
   
 

El Tren de Los Lagos


María Adela Díaz Párraga

A una le encanta viajar en tren. Teniendo tiempo, es el medio de transporte que m*s me gusta. Te puedes levantar, estirarte, tomar alguna cosita en las cafeterías, ver la tele, leer la prensa... O simplemente disfrutar del paisaje tan cambiante de esta España nuestra, en uno de esos trenes temáticos, que te llevan a sitios insólitos, a veces casi desconocidos, como el Tren Dels Llacs, el Tren de los Lagos, que une Lleida con Pobla de Segur.

El El El

De abril a noviembre, todos los sábados, pueden disfrutar de casi dos horas de chacachá, recorriendo un paisaje de belleza impresionante tachonado de campos de cultivo, ásperos y bravíos, de paredes calcáreas, con la imagen del Montsec, con aguas purísimas que reflejan los atrevidos picos montañosos. Aguas de los lagos que le dan el nombre: Sant Llorenc de Montgal, Camarasa, Cellers, y Sant Antoni.

La línea se inauguro el 3 de febrero del año1924, pero sólo de Lleida a Balaguer. Después del oscuro trienio del 39, en el pasado siglo, la Renfe fue alargando las estaciones. En 1949 a Cellers, un año después llegó hasta Tremps, y en 1951 hasta la Pobla de Segur. En sus comienzos, la idea era llegar hasta tierras francesas, pero ahora el proyecto es tal vez aumentar los recorridos en la zona.

El tiempo se detiene cuando viajas en este tren, con sus dos locomotoras diesel , 10817 y 1082, a las que llaman Ye-yes, porque en el tiempo que las hicieron eran lo más de lo moderno. Ellas arrastran cuatro vagones de época, con cafetería donde puedes tomar un cafe o cualquier cosita, mientras se ve... todo. 

Nada mas llegar a la estación te encuentras al grupo de teatro La Cremallera, que se encarga de amenizar todo el viaje. También hay un regalito de bienvenida, un paquete con productos de la tierra. La salida es de la estación de Lleida, a las 10:30 de la mañana, y si ustedes vienen con un poco de tiempo, o se pueden quedar unos días a la vuelta, una les aconsejaría que lo hicieran, porque Lleida es una ciudad que vale la pena ver. Lleida se empina sobre un promontorio, y fue capital de los iberos ilergetes, y con los romanos Municipium. En 1140 pasó a los Condes de Barcelona y Urgell, y en el 1300 tuvo la primera Universidad de esa Corona. Hay que subir a la colina de La Susa para ver el Castell del Rei, una fortaleza medieval, y la Catedral Vieja, cuya primera piedra puso el obispo Gombau de Camporrels en el año 1203. Es una obra maestra del románico leridano, con toques góticos, y cuando Felipe V arrasó la ciudad, la convirtió en Cuartel Fortaleza.

Un monton de iglesias valiosas, la rom*nica de Sant Marti, del s.XII, la de Sant Llorenc del XIII, la de Sant Pere, Santa Ursula, Santa Lucia..., el antiguo Hospital de Santa María,  gótico-renacentista, del siglo XV, que guarda las piezas de varias culturas: ibérica, visigoda, romana...Y muy cerca, la Catedral Nueva, del siglo XVIII, con su rico Tesoro Capitular. El barroco convento del Roser, del XVII, que alberga un museo. El Palacio de la Diputación,  el Portal de la Magdalena, el castillo y la iglesia de Gardeny, cistercienses. La Pairia, hermoso edificio románico del s.XIII, que en 1383 se convirtió en Casa Municipal. Cruzando el río Segre, los Camps Elisis, con hermosos edificios modernistas, un frondoso parque y el Pabellón Ferial, porque sepan ustedes, que Lleida celebra una feria agrícola muy  importante por los días de Sant Miquel, un lugar la mar de interesante, y donde podrán saborear la deliciosa coca de sanfaina o de recapte. 

Esta coca es algo muy singular, cuya antigüedad según dicen, se remonta a los tiempos romanos, y puede que sea así, porque en realidad se parece bastante a las italianas pizzas. Una base que tradicionalmente se ha hecho con harina, agua, aceite de oliva virgen extra, y un poco de levadura. Sobre ella  se pone la famosa escalibada, pimientos y berenjenas asados, y como la imaginación no tiene límites, la coca acoge los productos de cada lugar que se extienden sobre su masa. De atún, de longaniza, de anchoas... Lo de recapte se debe a esa variedad de alimentos que se asienta sobre la masa. En cuaresma se enriquece con el bacalao y el atún, y por San Juan se vuelven dulces.

El tren para Balaguer
Pero ahora, me gustaría contarles algo de Balaguer, que fue Balagium, después Medina Balagi, y Balagay. Es la capital de la comarca de La Noguera, y durante un tiempo del Condado de Urgell. En ella vivieron iberos, y romanos que dejaron restos de fortificaciones de los siglos III y IV de nuestra era. Dicen, que era una fortaleza que defendía un puente sobre las aguas del Segre, y que alrededor de ella, creció  la ciudad. Tuvo gran importancia en los tiempos islámicos con los Banu Qasi, y Llop Ibn Ahnad, señor de Lerida, construyó la fortaleza en el 877  También las murallas son de la época musulmana, del siglo IX, y aunque solo quedan varios tramos, se puede ver lo bien defendida que estaba. Perteneció al Condado de Urgell, al vizconde de Ager, y en el 1111, pasó a la Diócesis de Urgell. El Castel Formos, lo que llamaban el Palacio árabe, fue con el tiempo la residencia de los Condes.

Dominando la ciudad, allá en lo alto, la gótica  iglesia de Santa María, antigua colegiata, a la que se conoce como El Campanal, que  mandó construir en  el 1361, Pedro IV de Aragón. De una sola nave, es una impresionante construcción, con toques del XVI, que guarda en su interior un precioso retablo gótico de piedra policromada.  En el año 1323, se empezó a construir el monasterio de Sant Domenec, según mandó en su testamento Ermengol X; fue convento dominico, y hoy alberga a los franciscanos. La iglesia es de estilo gótico catalán, y su claustro es uno de los más bellos y delicados. La iglesia de Sant Salvador, que fue Mezquita Mayor. Y en las afueras, el monasterio cisterciense de Santa María de los Franqueses, del siglo XII, y aunque solo queda la iglesia, es uno de los monumentos mas importantes de La Noguera. Y el Santuario del Santo Cristo, patrón e la ciudad.

En el centro de la ciudad, está una de las plazas porticadas mas grandes de Cataluña, la plaza del Mercadal, con sus rumores de colmena, y donde se sigue celebrando el mercado semanal. Tiene importantes museos, como el Comarcal de La Noguera,  que se alberga en uno de los pisos del Ayuntamiento, y que guarda valiosos restos arquitectónicos y escultóricos. Y hay un casco antiguo de trazado árabe muy evocador, y callejas y pasajes estrechos y empinados, que se remontan al Medievo. Y el Portal del Gel, antigua puerta de la muralla medieval. Y el Puente de San Miguel, que es el mas antiguo de la ciudad.

En Sant Llorenc y en los otros embalses, hay colonias magnificas de aves acu*ticas, patos salvajes, gojas, gallinas de agua...Y en Camarasa, toda una tribu de buitres. Que ya que les hablo de Camarasa, tienen que ver la iglesia románica de Sant Miquel del Castell, del siglo XIII, bueno, lo que queda, el crucero y el ábside.

Y por fin, Pobla de Segur, fin del trayecto. Son las doce y media de la mañana, y pueden ustedes hacer muchas cosas. Una visita guiada por la ciudad, o a lugares cercanos, a los que les llevará un autobús, que luego los devolverá a la Pobla, a punto para coger su tren de regreso a las cinco y media de la tarde. Pero si deciden quedarse aquí, déjenme que les cuente algo sobre Pobla de Segur. Asentada en la comarca del Pallars Jussa, en el lugar donde juntan sus aguas los ríos Noguera Pallaresa y el Flamicell, la abundancia del liquido elemento, la hizo rica con el trasiego de la madera, bueno, y también la ganadería y la agricultura, y es muy importante su mercado semanal.

Las calles del casco antiguo medieval, desembocan todas en dos Portales, el Orteu y el Parrau, pero no se pueden perder un paseo por la Calle Mayor, llena de casonas señoriales. Tienen que ver la Torre de Mauri, donde se alberga el Ayuntamiento, que ahora es su propietario. Un bello palacete modernista, con todo el encanto de aquellos tiempos, hermosos mosaicos y jardines de la época. El viejo Molino de Aceite, de 1904, en el que podrán ver aquellas primitivas maquinarias para elaborar el preciado liquido, archivos, fotografías y documentos de la Villa. En la fachada, la famosa imagen de Sant Josep. Por cierto, que los patronos de la Pobla, son Sant Miquel y la Verge de Ribera, a los que hacen muy buenas fiestas. Iglesias, un montón; la de Santa María de Montsor, la de Sant Aventi, la de  San Jaume de Gramuntill, la de Sant Joan Vinyalfrescal, el monasterio románico de Sant Pere de los Malteses, o la también románica ermita de Sant Miquel del Pui, del siglo XII.

Tienen que ver el Museo dels Raiers, donde podrán conocer el antiguo oficio de la madera y su transporte por las aguas del río. Viejas herramientas, manuscritos... En el primer domingo de julio se celebra el Día de los Almadieros, que recuerdan todo el trasiego maderero de Pobla.

Un espectáculo que te transporta a los albores de la humanidad, es el grito de la brama, que tiene por escenario la vecina Sierra de Boumorf. Los ciervos en celo, lanzan su ancestral bramido que retumba en los mas recónditos rincones de la montaña.

En cuanto a sus pucheros, al ser propios de montaña, son  la mar de contundentes. Buenos corderos y cerdos, que se plasman en ricos guisotes y excelentes embutidos. Caza mayor y menor, truchas en los ríos, caracoles y setas, sin olvidar la celebre coca. Y para que nada falte, una pecaminosa ratafía.


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