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ViajamosDos

   
   
   
 

Amanecer en Venecia


José Bañuls

A estas alturas del siglo XXI, qué se puede decir de Venecia. Pues es fácil: la magia de esta pequeña ciudad sobrepasa a todos los escritores, a todos los estetas.

Amanecer Amanecer Amanecer

Después de visitarla, no me atrevía a escribir sobre Venecia. Han escrito sobre ella, la han cantado, la han llevado a las tablas del teatro y a las pantalla de los cines, tantos y tantos genios, desde Shakespeare a Byron, de Proust a Thomas Mann, y desde Salerno a Visconti.

Así que no es extraña mi reacción, es la lógica de una persona sensata, como lo fue la reacción de Henry James: "No hay nada nuevo que decir sobre ella... La originalidad es completamente imposible".

De modo que bien podría dedicar estas páginas a contar el número de góndolas, o la avalancha de turistas de todos los continentes, o lo bajo que vuelan las palomas de la Plaza de San Marcos. Y por qué no, las pugnas por sacar esa foto única frente al Puente de los Suspiros. Vale, eso también, pero seré fiel a mi estilo, si es que lo tengo, y me guiaré por el corazón.

Algunos viajeros pueden sentir cierta prevención ante la estampa de postal o souvenir tópica de Venecia: los enamorados en góndola, que los ves; el Puente de los Suspiros, que a veces solo lo intuyes entre la aglomeración; las terrazas de la Plaza de San Marcos, donde la cartera tiembla y no precisamente de emoción; o el olor de los canales, que afortunadamente mi primera visita fue en noviembre y no lo sentí en modo alguno.

Pero todo esto se desvanece cuando bajando del vaporetto, pones el pie en el embarcadero, en "tierra firme". En Venecia todo es tal y como lo esperabas y todo es a la misma vez, totalmente inesperado, singular o insólito.

Para ir de un lado a otro, en vez de un autobús, tomamos un barco, el "vaporetto", el "traghetto", el taxi acuático o una hermosa, brillante y romántica góndola, y dependiendo del medio el viaje puede ser una pequeña locura o digno de un príncipe oriental. Ya lo dijo Marcel Proust: "Volvíamos por el Gran Canal en nuestra góndola. Veíamos como la doble hilera de palacios entre los que navegábamos, reflejaban la luz y la inclinación del sol en sus rosadas paredes, y cómo iban variando de forma que, en vez de viviendas particulares o edificios históricos, parecían  una costa de acantilados de mármol, a cuyos píes pasa la gente en barca... Así, cualquier paseo aunque no sea más que para ir de compras o hacer una visita, es tres veces más interesante y resulta único en esta ciudad, en la que el más sencillo ir y venir asume, a la vez, la forma y el encanto de una visita a un museo y un viaje por el mar"

También se puede optar por deambular por sus estrechas callejas, caminando sin prisas y viendo multitud de escaparates, monumentos, trattorias y rincones sin igual en el planeta, pero cuando crees que has llegado a tu destino, puedes encontrar que estás justo enfrente y necesariamente tienes que atravesar un Canal... y no sabes cómo.

Mi llegada a Venecia lo fue por mar, a primeras horas de una fría mañana de noviembre y con el sol aún sin despuntar en el horizonte. Resultó de ensueño, el ver aparecer entre la oscuridad y la bruma, a los primeros Palacios, y a lo lejos, la figura esbelta e inconfundible del "Campanile" de la Plaza de San Marcos. Desde la altura de la última cubierta del barco, allá abajo, las góndolas aún dormían placidamente, frente al Puente de los Suspiros no había ninguna multitud de turistas tomando fotos y se respiraba un aire de misterio que la lenta e inexorable salida del sol, haciendo brillar mil adornos barrocos, fue convirtiendo en una fantástica realidad, donde la hermosura de Venecia, abigarrada, recargada, puede llegar a parecer excesiva para algunas sensibilidades artísticas.

Otras personas, en cambio, llegarán al éxtasis, viendo en Venecia una confusión de maravillas, como el solitario León de San Marcos subido en la cima de su columna o esa abigarrada prodigalidad de estatuas y de arcos de mármol, que resaltan como un baño de espuma blanca sobre el azul de un cielo sin atisbo de nubes, como guirnaldas de un rocío esculpido a golpe de cincel.

Pero ante tanta belleza y espectacularidad arquitectónica, tampoco debe el viajero dejarse avasallar por ella, y tiene obligatoriamente que disfrutar de las aglomeraciones, de las largas colas para entrar en el Palacio Ducal o subir al Campanile. Debe pagar una suma considerable y disfrutar de un paseo en góndola, donde del gondolero le ira nombrando que aquí y allá vivió Marco Polo o que por estos lugares el caballero Casanova disfrutó de su libertinaje en los fastuosos Carnavales. Y al desembarcar, disfrutar de un carísimo aperitivo en una terraza de San Marcos, ambientado con toda una orquesta tocando bajo un dosel.

Y si ineludible lo es la visita a San Marcos, no lo debe ser menos la del Puente de Rialto, con su mercadillo y la completa aglomeración de turistas de todo el mundo, que a miles transitan sobre él y sus calles adyacentes.

Ya ve el viajero, que no debe sentirse aplastado por el peso de tanta historia, de refinamiento, de gloria. Decídase y vaya a Venecia, en cualquier época del año y con cualquier excusa, y disfrutará de lo que me pareció el mayor Salón Cortesano del mundo, la Plaza de San Marcos, y piérdase por todas la callejuelas que desde allí arrancan. Descubrirá buena parte de la magia de esta ciudad, con tranquilidad, sin atisbo de automóvil alguno, apareciendo en cualquier recodo una pequeña y tranquila plaza o una inesperada iglesia barroca, o créalo, un impresionante teatro frente a pequeñas y familiares trattorias. Leí en alguna parte, que nada requiere más cuidado que no perder la utilísima facultad de extraviarse, y esto en Venecia es todo un don.

Más Información:
En esta ocasión no vamos a ofrecer una selección detallada de alojamientos, restaurantes y otros establecimientos turísticos, puesto que la oferta extensa, completa y variada hace más recomendable el utilizar la información disponible en Internet, en páginas como:

http://www.venecia.es/
La Web de la ciudad de Venecia
http://www.disfrutavenecia.com/
Guía para disfrutar Venecia
http://www.turismovenecia.es/
Guía útil lpara viajar a Venecia
http://www.alilaguna.it/es
Servicio de Transporte Público

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