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El Gran Tour

   
   
   
 

De Bazar en Bazar


José María Díez

La verdad que todos ustedes que siguen estos artículos, deben estar pensando y con razón que se centran en Estambul y que poco o nada se menciona a Bizancio y que poco o nada se menciona a Constantinopla.

De De De

Y así es, por que Estambul es la ciudad actual, la vibrante y bulliciosa Estambul única ciudad entre dos continentes. Muchas ciudades tienen sus peculiaridades, sin ir más lejos o más bien yendo más lejos, en el llamado Triangulo Amazónico, confluyen en una sola ciudad tres países diferentes y claro la ciudad recibe así mismo tres nombres: Leticia (Colombia) Tabatinga (Brasil) y Santa Rosa (Perú). Otros ejemplos hay, pero como ciudad asentada sobre dos continentes, este privilegio solo le corresponde a la sin par Estambul, que fue Constantinopla y también Bizancio y ahora es la rutilante Estambul y por eso es reflejar el presente aunque mirando en el espejo del glorioso pasado.

El número anterior les traía a estas páginas algunas de las deslumbrantes mezquitas del Estambul actual, aunque algunas de ellas vienen de antiguas iglesias cristiano-ortodoxas que fueron trasformadas en mezquitas, siendo el ejemplo más paradigmático "Santa Sofía"  aunque en la actualidad y desde los tiempos del presidente Atatürk es un museo. La misma suerte corrió San Salvador de Chora-Kariye, hoy también museo, y muchas más.

Y entre esas muchas más: la iglesia de Santa Irene, y aquí si nos remontamos a la antigua Bizancio griega, pues en el solar donde se construyó Santa Irene se encontraba el templo de la Diosa Afrodita, diosa del amor, y les creo conocedores de la amplia familia de dioses y semidioses de la mitología griega. En el siglo tercero desapareció el templo de la diosa Afrodita para dar paso a la iglesia ortodoxa de Santa Irene. El Emperador Justiniano la amplió allá por el año 500 y algo. Fue la Iglesia más importante de Constantinopla hasta la construcción de Santa Sofía.

Una preciosa iglesia ortodoxa que fue saqueada y convertida en almacén de armas hasta que en 1848 se ubicó en el edificio el museo militar arqueológico de Estambul. Una moderna corriente islamista pide insistentemente el paso de nuevo de Santa Sofía de museo a mezquita. Pero otros aires corren por la Turquía actual que trata de secularizar sus instituciones de cara a una rápida entrada en la Unión Europea. Hace unos días el moderado islamista presidente Tayyip Erdogan, al que medios europeos tratan de ambiguo, presentaba una serie de reformas que más parecen creadas para contentar a los islamistas que para mantener la laicidad del Estado consagrada por Atatürk. Levantar la prohibición del uso del velo en las instituciones públicas es más que un gesto, pero visto desde otro ángulo no deja de ser un acto de "libertad" para muchos turcos. No obstante Erdogan no deja de ser catalogado como el presidente de la "Yenka" (baile finlandés popularizado en los 60/70... izquierda-izquierda-derecha-derecha-adelante-atrás, un dos, tres).

Lo que nos interesa no es precisamente la política actual turca que de todas formas se departe desde Ankara, si no empaparnos de la magia de Estambul. Esa magia la encontramos en muchas partes también en los museos que nos hacen regresar en ocasiones al pasado como sucede en el Museo Arqueológico, en donde contemplamos el sarcófago del Gran Alejandro Magno y tantas piezas más entre estatuas, relieves, monedas etc. tanto de la época griega (Bizancio) como de la época romana (Constantinopla).

En el Museo del Antiguo Oriente... antigüedades de Egipto, Mesopotamia, Oriente incluso de Anatolia. El Museo Cinili Kösk, lo mandó a construir el omnipresente sultán Mehnet II que ya hemos mencionado en repetidas ocasiones en estos artículos. Hoy en día el Cinili Kösk es el museo de azulejos y cerámicas. Visitar mezquitas, iglesias y museos y desplazarse al pasado aunque solo sea en la imaginación, pues el invento de la maquina del tiempo no funciona todavía, es un trabajo que desgasta y después del cual se necesita reponer fuerzas. Y qué manera más acorde con nuestros gustos que acercarnos al barrio de pescadores, a Kumkapi, con sus barcas de pesca, con su mercado de pescado, con sus puestos, algunos callejeros de venta de pescado y lo más apreciado por nosotros los numerosísimos restaurantes especialistas en preparar el pescado y el marisco.  No es un barrio muy frecuentado por el turismo sobre todo las calles traseras y adyacentes a las ocupadas por los restaurantes. Tampoco es un rincón que se pueda visitar en las rutas turísticas programadas de la ciudad, pero es un lugar que vale la pena visitar. Degustarán el pescado más fresco de la ciudad y se pueden encontrar con alguna de las numerosas celebraciones y fiestas callejeras.  Coloridas casas otomanas en estrechas calles, típico ambiente marinero, ropa colgada, abundancia de gatos callejeros ¿vendrán al olor del pescado? Nosotros, turistas aventureros pero precavidos visitamos el Kumkapi original y nos detuvimos en el turístico de los restaurantes, donde comimos muy a gusto e incluso nos atrevimos con un Raki (aguardiente turco).

Después de bien comidos y con la alegría que da el Raki, nos entró la curiosidad de visitar el Bazar de las Especias o Bazar Egipcio. No es el Gran Bazar que ya visitamos, si no un bazar o mercado mucho más pequeño, con tan solo 88 tiendas, que se pueden contar, porque un servidor tuvo que desistir de contar las casi 3.500 tiendas del Gran Bazar. No deja de ser, no obstante, el segundo bazar cubierto más grande de Estambul.
Enfrente del puente Galata, este bazar sobre el que no se ponen de acuerdo en su nombre, yo lo llamaría "de las Especias" y omitiría lo de egipcio, pero como de gustos y colores no hay nada escrito, que cada cual lo llame como buenamente quiera. Y sí parece cierto que no fue en este caso el sult*n Mehnet II quien lo mandó construir, este honor se lo llevó en esta ocasión el sult*n Turhan... 1660-1663.

El Bazar abraza la mezquita Yeni Camii o mezquita Nueva y al parecer se construyó el bazar para emplear los beneficios del comercio en la construcción de la mezquita.
Se logró el propósito y hoy en día siguen los dos funcionando, el bazar con asuntos materiales, la mezquita con asuntos espirituales.  Las ganancias del Bazar, no sé si se siguen empleando en la mezquita o en otros menesteres, pues con la vida moderna, las prioridades han cambiado, incluso en Estambul. El Bazar "de las Especias" nos ofrece una mercancía variada, pero sobre todo y ante todo como su nombre indica "Especias" y hierbas... Pimientas de diferentes clases, orégano, azafrán y otras especias turcas. También se puede encontrar el "henna" que dicen es un tinte natural para el cabello, pero a un servidor ningún vendedor se lo ofreció ¿será por lo de ser calvo? Los deliciosos dulces turcos tienen cabida en este Bazar y no solo los clásicos como el baklava o el lokum y en ninguno de ello falta la miel, los pistachos, las nueces, las castañas, las almendras.

Carne curada con especies, mermeladas caseras, quesos, frutos secos, souvenirs, joyas, cerámicas, perfumes y otros muchos artículos más podrán comprar en este Bazar. Dicen los guías turísticos que el Bazar de las Especies o Bazar Egipcio tiene un sabor y un aire más oriental, más de zoco, ¿pero que quieren que les diga? A mi me pareció tan limpio, ordenado y occidentalizado como el Gran Bazar. Otra cosa diferente son los exteriores con su variopinto ejército de vendedores ambulantes de toda clase de mercancías, o su patio interior en donde se encuentra el mercado de las flores y de los pájaros. El regateo, esa costumbre tan arraigada en oriente, aquí ha decaído mucho. Mi insistencia de menor precio, ante una guapa y seria cajera, tocada con un elegante chador, no mereció por su parte ni la más minima sonrisa y por descontado, ni la más minima rebaja. Está visto que esto del regateo no es lo mío.

Llamó mi atención en este Bazar un letrero, en una de las tiendas, que decía SE HABLA ESPAñOL y a continuación una serie de sentencias entre las que destaco "Tenemos más calidad que el Corte Inglés  precios más barato que Caprabo" "Tenemos calimocho y morcilla" "Con fabes y sidrina nun fai falta gasolina". Preferimos tomar café y dulces turcos en vez de la sidrina  y comprar uno de esos perfumes y aceites tan recomendados que nos salió a precio de perfumes caros parisinos ...pero la magia de comprarlo en Estambul no tiene precio.


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