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Naturaleza

   
   
   
 

La Gomera, paraíso de bosques y leyendas


Redacción

Sus paisajes impresionan y emocionan al viajero en el recorrido por su tortuosa orografía compuesta de sobrecogedores barrancos y palmerales de enorme belleza, junto a espesos bosques de laurisilva.

La La La

Coronada en su punto más alto por el Parque Nacional de Garajonay, la laurisilva marca un paisaje inigualable que contrasta con sus barrancos que parten del centro de la isla hasta el mar.

Una gastronomía original y una artesanía sumamente personal, son otros  atractivos que el viajero encuentra en la Isla de La Gomera, siempre acariciada por los vientos alisios que originan la peculiar lluvia horizontal y que hacen posible la belleza de este paraíso natural. 

La isla del silencio
Desde hace dos millones de años, La Gomera no ha tenido erupciones volcánicas, consiguiendo de esta forma una naturaleza de enorme belleza y originalidad. Su pequeña extensión de 378 km2. encierra una inmensa cantidad de atractivos para el viajero, sea cual sea su interés al conocer la Isla. Su abrupta orografía -como si de una rueda de carro se tratase- forma impresionantes barrancos donde pueden encontrarse todo tipo de especies botánicas. Desde la palmera hasta la chumbera. En el centro y ocupando el 11% de su superficie, existe una maravilla natural como es el Parque Nacional de Garajonay, donde la laurisilva reina de manera total ofreciendo paisajes y muestras de numerosas especies que asombran al amante de la naturaleza. En el interior de este bosque discurren riachuelos que logran una imagen idílica difícilmente superables. En el lugar más alto, el pico Garajonay -con sus 1.487 mts.- se eleva majestuoso y una tupida vegetación muestra un encanto, un misterio y una magia difícilmente superable.

A este paradisíaco lugar puede llegarse por barco desde el sur de la vecina isla de Tenerife, pudiéndose ver desde La Gomera, el Padre Teide que domina las siete islas del Archipiélago, lo mismo que otras cuatro islas, como son, El Hierro, La Palma, Gran Canaria y Tenerife. Así es la carta de presentación de La Gomera, donde el tiempo se detiene y muestra, además de sus bellezas naturales, la paz, el ocio y la tranquilidad que el viajero difícilmente encontrará en otro lugar. 

San Sebastián, capital de la isla
Con aproximadamente 22.000 habitantes, la Gomera tiene en San Sebastián su capital, y lugar donde se accede en barco para conocer sus seis municipios. Es pues la puerta de la Isla. Desde este histórico lugar partió Cristóbal Colón y volvió en otras tres ocasiones, lo que demuestra su reconocimiento a La Gomera. Un Parador Nacional domina desde un original mirador a la Villa -así llaman a la capital los gomeros- y el viajero puede admirar su arquitectura que nace en 1450, junto a numerosos lugares colombinos. Un accidentado recorrido donde las curvas permiten admirar un paisaje irrepetible, recorre la Isla en toda su extensión y nos y facilitan con escaso tráfico llegar a cada uno de los seis municipios de La Gomera. Así, llegamos a la localidad de Playa Santiago, desde donde puede admirarse en toda su extensión la vecina isla de Tenerife. Muy cerca el aeropuerto de La Gomera marca su terminal y su pista, que puede ser una puerta de entrada a la Isla, haciendo posible otra forma de acceder a La Gomera, que, como en el resto de sus rincones demuestran que estamos ante la joya del Archipiélago canario y que permite al viajero admirar sus paisajes abruptos y su belleza vegetal. 

De Valle Gran Rey a Vallehermoso
Desde Playa Santiago, se accede de al municipio de Alajeró, todo ello ya en el sur de la Isla, desde donde se penetra en el Parque Nacional de Garajonay que ocupa el centro de La Gomera. Sus impresionantes paisajes alternan, el bosque de laurisilva con incomparables lugares como Chipude, donde antiguos volcanes como el de La Caldera, han dado forma a citas con la magia y la tradición como es La Fortaleza, donde los antiguos gomeros entendían que era lugar sagrado. Se accede después hasta uno de los lugares idílicos y más bellos de La Gomera: Valle Gran Rey.

Se trata de un gran valle arropado por los riscos de Tegerguenche y la Mérica, espacio este último, en el que se puede encontrar el Lagarto Gigante de La Gomera. Puede admirarse este maravillosos y único paisaje desde el Mirador del Palmarejo, creado por el artista canario, Cesar Manrique. Estamos ante un lugar ideal para practicar el senderismo, llegando el viajero a poder disfrutar de nacientes de aguas en las laderas de este valle, que es un paraíso de esplendor vegetal, que lo hace posible la multitud de bancales construidos por el hombre en una demostración inconcebible de tesón y lucha contra una orografía especialmente dura. 

Desde el puerto cercano, se puede embarcar para en un original recorrido que permite admirar delfines y diferentes especies marinas, no en vano, ésta cercana franja de mar es permanente lugar de estancia de numerosos cetáceos. Regresando por el valle y tras continuar la admiración por este paraíso hecho por el agricultor apoyado en este espacio natural, ascendemos hasta el famoso Cercado y Las Hayas, que miran hacia la sagrada fortaleza de Chipude, lugar donde se puede conocer la artesanía tradicional del barro y la arena. Hace años, estos artesanos del barro y la arena -que tuvieron en Guadalupe un ejemplo a seguir que hoy hace su nieta María del Mar- comenzaron a crear una alfarería muy original. Sin utilizar el torno, y solamente con sus manos y primitivos elementos artesanos, han creado una riquísima artesanía que ensalza el trabajo de las alfareras, siendo las mujeres quienes mantienen esta tradición. No lejos, el viajero llega a Vallehermoso, rodeado de bosques y de impresionantes barrancos, siendo sus senderos un atractivo muy reconocido por los amantes de la naturaleza. Tienen en sus vinos y en su rica agricultura un reconocimiento especial, sin olvidar su artesanía local y su repostería, todo ello reflejado en su Centro de Artesanía, su Centro Cultural y su Jardín Botánico. 

Entre Agulo y Hermigua
El norte de La Gomera tiene dos citas con el paisaje y la agricultura en Hermigua y Agulo. Impresionantes barrancos marcan los paisajes del norte de la Isla y entre Vallhermoso y Agulo, es recomendable admirar la Ermita de Ntra. Sra. de la Caridad del Cobre. No lejos de ambas localidades es fácil admirar cascadas de agua que desde gran altura caen sobre los barrancos de estas zonas del norte de la Isla, hasta llegar a Agulo, el pueblo más pequeño de La Gomera, donde se pueden ver, desde una cierta distancia, los tres barrios que forman su casco urbano -La Montañeta, Las Casas y El Charco- donde existe una arquitectura de gran tipismo. Desde esta zona norte de La Gomera, el Teide se admira en su máxima belleza, muchas veces emergiendo entre las nubes con que se adornan las Islas Canarias, empujadas por los constantes vientos alisios.

En Agulo y en la cercana Hermigua se está desarrollando una productiva agricultura, con el plátano como producto más destacado. Otro elemento de desarrollo de la zona es su creciente oferta de alojamientos rurales que ayudan a que el viajero pueda conocer este paraje isleño y sus atractivos paisajísticos de enorme belleza. El color verde domina el paisaje y la gran existencia de agua permite almacenarla en pequeñas presas que facilitan el riego de una creciente y rica agricultura. Mirando hacia el mar, se puede aún ver el antiguo Pescante, junto a la playa de Santa Catalina, por donde en el siglo XVI se exportaban productos agrícolas como el azúcar, el plátano y el vino.

El Parque Nacional de Garajonay
No se entendería la existencia de las Islas Canarias sin el fenómeno que supone el mar de nubes que suele coronar algunas de sus islas -salvo Fuerteventura y Lanzarote debido a su escasa altitud- y que produce una lluvia horizontal que hace posible una climatología suave y la permanente disponibilidad de humedad e incluso lluvia, en el interior de los bosques canarios. 

Para conocer el Parque Nacional de Garajonay -el mejor ejemplo de los bosques de laurisilva de las Islas Canarias- es una buena idea el visitar el Centro de Interpretación de Juego de Bolas, donde se muestra de manera muy completa lo que supone el Parque para la Isla y una amplia idea sobre lo que significan estos bosques para el Archipiélago canario. Una cuidada muestra de especies del Parque y un vídeo permiten informar al viajero de los que es el Parque Nacional de Garajonay.

La magia de la laurisilvia
El Parque Nacional de Garajonay situado en la altiplanicie central de La Gomera es un bosque de laurisilva donde coinciden numerosas especies en una tupida selva, siempre verde y que se alimenta de una permanente lluvia horizontal. Estamos ante una auténtica reliquia del Terciario y que es una muestra de los bosques que ocupaban las márgenes del Mar Mediterráneo hace varios millones de años.

Ocupa en la actualidad este Parque, 3.984 hectáreas y se localiza entre los 800 m. y los 1.500 m. de altitud. Con una gran variedad de especies de hoja perenne, están acompañadas de numerosas plantas aromáticas. Su flora está compuesta por una veintena de especies en su zona boscosa y 47 endemismos. Auque tiene una abundante fauna, la espesura del bosque no permite su visón, destacando la paloma rabiche y la paloma turqué. Puede acamparse en el Parque y existen varias zonas recreativas, como es el caso de La Laguna Grande. Existe una amplia red de senderos que permiten conocer en detalle su interior y, por ejemplo y riachuelos y lugares de gran atractivo vegetal y paisajístico. El Parque supone el 11% de la superficie de La Gomera y situado en su centro geográfico es una riqueza acuífera de primer orden. La creación del Parque Nacional de Garajonay se produjo en el año 1981 y es Patrimonio de la Humanidad, según lo ha otorgado la UNESCO, se trata pues de una maravilla natural que el amante de la naturaleza debe necesariamente que conocer. 

Silbo, gastronomía y roques
Entre los muchos atractivos que muestra La Gomera, existen tres recomendaciones que el viajero debe conocer, aunque pueden valorarse también otros como sus fiestas y su tipismo. Se trata en primer lugar del lenguaje silbado, conocido popularmente como "el silbo". Comunicarse en La Gomera con una orografía muy accidentada era sumamente difícil, lo que obligó a sus habitantes a crear un lenguaje de silbidos, con el que se consigue construir mensajes complejos, lo que supone una comunicación singular. Lo componen dos vocales, grave y aguda, y cuatro consonantes con unos cuatro mil conceptos que permiten el desarrollo del lenguaje. Como demostración de la importancia prestada en La Gomera a este patrimonio cultural, valga decir que este sistema de lenguaje se enseña en la escuela como una asignatura más.

La gastronomía es atractivo especial en la Isla, con ejemplos como el potaje de berros, o las papas arrugás, sin olvidar el guiso de cabra isleño y postres caseros verdaderamente únicos. El Almogrote es un aperitivo donde se mezcla queso de cabra curado, mojo rojo y aceite de oliva. Finalmente el viajero debe grabar en su retina un espectáculo natural incomparable. Se trata de los roques, imponentes masas volcánicas que tuvieron un enfriamiento rápido al producirse la erupción y que han quedado en pie, con medidas gigantescas como es el Roque de Agando con sus 1.075 m. de altitud.




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