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Fin de Semana

   
   
   
 

Coruña del Conde, el sueño de Volar




Coruña


En las cercanías de Clunia Sulpicia se encuentra la localidad de Coruña del Conde, cuna de Diego Marín Aguilera, primer español en volar por sus propios medios.

Es difícil asegurar que la historia de Diego Marín Aguilera sea real o producto de la imaginación, aunque lo más probable es que tenga un poco de ambas cosas. Cuenta la leyenda, que este pastor burgalés consiguió volar con unas alas de su invención el 15 de mayo del año 1793.

A finales del siglo XVIII, los habitantes de Coruña del Conde se dedicaban al cultivo de los cereales, trigo y cebada y al pastoreo de las ovejas. Diego había nacido en esta localidad el 13 de noviembre de 1758, era el mayor de ocho hermanos y quedó huérfano de padre muy joven. Pronto tuvo que dedicarse por completo al oficio de pastor que completaba con otras actividades agrícolas. Sin embargo, de muy niño es posible que recibiera alguna educación y en cualquier caso era un muchacho curioso y observador. 

Durante larguísimas jornadas, en compañía de sus ovejas, en las llanuras burgalesas, Diego pudo observar el vuelo de los buitres y las águilas, que abundan por esas tierras, remontando las corrientes de aire térmicas ascendentes.

Puso cepos para cazar águilas y buitres y observó con detenimiento las características de sus presas: el peso, el volumen y la forma. Parece ser que hizo cálculos comparativos para determinar el tamaño de las alas que debía construir, teniendo en cuenta su peso y las observaciones que había llevado a cabo. Con la ayuda del herrero de su pueblo, que mantenía relaciones con su hermana, construyó un aparato que tenía una estructura de madera, con pedales y otros mandos capaces de articular unas alas reforzadas con barras de hierro y alambre y recubiertas de tela y plumas.

Diego tenía intención de realizar un primer vuelo, desde lo alto del castillo de su pueblo hasta Burgo de Osma, y después hasta Soria. Pretendía recorrer alrededor de 240 kilómetros, para lo que había estimado que emplearía una semana completa. Con ese ánimo y según algunos cronistas, encomendándose a San Isidro Labrador, el 15 de mayo de 1793, al atardecer, se encaramó a una de las partes más altas del castillo y desde allí se lanzó al aire, consiguiendo remontar el vuelo y surcar los aires hasta que un perno de sujeción del ala derecha se rompió y el atrevido pastor dio con sus huesos en la era del pueblo, que estaba al otro lado del río Arandilla. Allí acudieron veloces a socorrerlo el herrero y su hermana y pudieron comprobar que tenía algunas magulladuras, pero que estaba con vida y prácticamente ileso, aunque furioso por el percance. En total se dice que voló unas 430 varas castellanas, es decir, algo más de 350 metros.

Hoy, en su memoria, hay junto al castillo de su pueblo, el fuselaje plateado de un Lockheed T33 aeronave a reacción que perteneció a la Fuerza Aérea española. En la carretera puede leerse una placa conmemorativa de su hazaña, junto a otra que dice que por allí también pasó el Cid Campeador, camino del destierro.



Avión y Castillo en Coruña del Conde




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