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Aventura

   
   
   
 

Ibarra, la ciudad blanca de Ecuador


José Bañuls

San Miguel de Ibarra está situada en la región andina, al norte de Ecuador y cercana a la frontera con Colombia, Ibarra es una bonita ciudad muy visitada por todo tipo de turismo, tanto nacional como foráneo.

Ibarra, Ibarra, Ibarra,


Es un lugar donde convergen diversos motivos para su visita. Su clima agradable, la amabilidad de sus habitantes, sus diversas muestras de arte, donde predominan el teatro, la pintura, la literatura y la artesanía, esta última especialmente la elaborada en madera, presente de modo destacado en San Antonio de Ibarra, a unos cinco kilómetros del centro capitalino.

Ibarra es la capital de la provincia de Imbabura y eso la convierte en el centro de desarrollo global de toda la zona. La ciudad se encuentra edificada a las faldas del volcán que lleva el mismo nombre de la provincia y fue fundada por el español Cristóbal de Troya, el 28 de septiembre de 1606 por orden de Miguel de Ibarra y Mallea.

El asentamiento y la villa de San Miguel de Ibarra fueron construidos en el valle de los Caranquis, en los terrenos de Juana Atabalipa, nieta del Inca Atahualpa. Los datos históricos y antropológicos afirman que tras la conquista española, sobre el antiguo asentamiento Inca se levantó la ciudad colonial, para cuyas edificaciones se utilizaron las mismas piedras talladas, usadas por los Incas.

En el siglo XIX, durante el llamado "periodo de supervivencia" del Estado de Quito (1811-1812), Ibarra fue una de las ocho ciudades que enviaron a su representante al Supremo Congreso que se instaló el 11 de octubre de 1811 en el Palacio Real de Quito; obteniendo la diputación el Dr. Calixto Miranda Suárez de Figueroa. Durante este período la ciudad y sus alrededores fueron elevados a la categoría de Provincia. De igual forma, el 16 de noviembre, se dio a la villa de San Miguel de Ibarra el título de ciudad. Con posterioridad, el 11 de noviembre de 1829 el libertador Simón Bolívar, nombró a la ciudad, capital de la provincia.

Una historia marcada por los seísmos
En la madrugada del 16 de agosto de 1868, un fuerte seísmo devastó la ciudad y la provincia. Ibarra quedó prácticamente destruida y perecieron más de 13.000 personas. Los supervivientes de este suceso se trasladaron a los llanos de Santa María de la Esperanza, donde se reubicaron y vivieron durante aproximadamente cuatro años. El Presidente de la república de Ecuador, comisionó a Gabriel García Moreno para reconstruir la localidad, y finalmente, el 28 de abril de 1872, los ibarreños regresaron a la rehecha ciudad. Esta fecha se considera la segunda más importante después de la fundación de Ibarra.

El 5 de marzo de 1987 otro devastador terremoto dejó de nuevo en ruinas gran a parte de la ciudad. El temblor alcanzó los 7,5 grados en la escala de Richter. En 2002 debido a la misma falla geológica, un nuevo sismo destruyó edificaciones del barrio del Tejar ubicado en el sur de Ibarra. Después de este último terremoto, los ibarreños celebran la fiesta del Retorno en conmemoración del regreso de las personas a la ciudad, incluso la calle por donde regresaron se llama Avenida El Retorno.

Las iglesias de Ibarra
Ibarra es famosa por sus muchos templos católicos, algunos de los más tradicionales y dignos de visitar podemos afirmar que son: La Catedral, ubicada en el centro de la ciudad, es la central de la diócesis, construida después del terremoto de Ibarra, cuenta con varias obras de la escuela de arte de Quito, básica del barroco y el rococó, con altares de pan de oro y está conformada por 12 capillas. La "Basílica de La Merced", su altar está cubierto de pan de oro, fue construida inmediatamente después del terremoto, en estilo barroco y renacentista, y dispone de 9 capillas principales y 7 secundarias. La Capilla Episcopal, anterior al terremoto de 1868, se encuentra a un lado de la catedral, cuenta con obras de arte de la época colonial. No siempre está abierta al público y es la residencia del arzobispo de Ibarra. San Agustín, ubicada a tan solo una calle de la Catedral, cuenta en su interior con diversas obras de arte anterior a 1868 e incluso es testigo sobreviviente de la batalla de Ibarra (1823). Por último reseñaremos a la Iglesia de San Antonio, en su interior se refugió Simón Bolívar ante las tropas del general realista español Juan Agustín Agualongo y Cisneros, está levantada en la parroquia rural de San Antonio de Ibarra, en las afueras del sector urbano.

El disfrute de los parques
Los parques forman una parte destacada de Ibarra y siempre se encuentran muy concurridos, tanto por locales como visitantes. Entre ellos el Parque Pedro Moncayo es el principal de la ciudad. Está rodeado de la Iglesia de la Catedral, la Capilla Episcopal, El Torreón, los edificios de la Gobernación y el Palacio Municipal. Ubicado en el centro histórico de la capital Imbabureña en su interior está erigida la estatua del notable ibarreño Dr. Pedro Moncayo, periodista, historiador y político. La Plazoleta Francisco Calderón, conocida como Plaza del Martirio, pues durante el tiempo de la independencia en el año de 1812, cuando la autoridad española procedió a aprisionar e imponer graves penas a los insurgentes que se alzaron en contra de la autoridad monárquica, el General Sámano, tomo prisioneros a varios patriotas, entre ellos al coronel Francisco Calderón padre del teniente Abdón Calderón. Sámano, luego de la captura dispuso que Francisco Calderón y otros oficiales fueran fusilados en la plaza, con el objeto de que sus cuerpos recibiesen el escarnio de la gente de la ciudad. En la actualidad en sus alrededores se encuentran cafeterías, restaurantes y exposición de artesanías. Otro parque destacado es el "Parque Víctor Manuel Peñaherrera", está frente a la "Basílica de La Merced". En tiempos pasados fue lugar de mercado, plaza de festejos taurinos y de otras distracciones populares y deportes. Colinda con el antiguo cuartel militar. Actualmente es un parque generado con árboles y una estatua erigida en honor al noble ibarreño Víctor Manuel Peñaherrera.

En los alrededores de este parque, como en casi cualquier rincón de Ibarra, se pueden encontrar diversos establecimientos que ofrecen las deliciosas "nogadas" una mezcla de azúcar, también llamada "panela" bañadas con "tocte" que no es otra cosa que nueces de nogal. También hay que probar el famoso "arrope de mora" y es ineludible el degustar los helados de "paila" y la famosa "espumilla" servida en un cucurucho. Para chuparse los dedos.



Imágenes de Imbabura




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