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Hôtel du Palais / Biarritz


María Adela Díaz Párraga

La historia del Hotel du Palais es como un bello cuento, ya que fue un palacio imperial de verano, testigo de hermosas historias de amor y tristes sucesos. A mediados del siglo XIX, Biarrizt solo era un pequeño pueblecito pesquero al borde del océano, pero tenía una belleza tan irreal, que encandilaba a todo el que lo contemplaba.

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Y eso fue lo que le pasó a Eugenia de Montijo la española que llegó a ser emperatriz de los franceses. Cuando solo tenía nueve años, pasó en la villa unas vacaciones en compañía de su madre, y guardó tan buenos recuerdos, que pasados los años consiguió que su imperial esposo, Napoleon III, se interesara por el lugar, y construyera sobre la colina arenosa, dándole la cara al mar, rodeado de rocas, un fastuoso palacio: La Ville Eugenie. 

Era el año 1885, y el palacio de estilo Segundo Imperio, le dio tal prestigio al pueblecito, que a partir de entonces Biarrizt fue la reina de las playas, y la playa de los reyes. Los tiempos cambiaron, y el palacio cambió de manos. Pasó a ser propiedad de la Banque Parisienne, que lo transformó en Casino, y en el año 1893, se convirtió en el Hotel du Palais. En 1908 sufrió un terrible incendio, y en la Primera Guerra Mundial, pasó a ser un hospital, por fin, en el año 1960, reanudó sus quehaceres como hotel.

Al conjuro de su eterno encanto acudieron huéspedes reales. En el año 1906, Alfonso XIII conoció allí a la princesa Ena de Battenberg, que convertida ya en reina Victoria Eugenia de España, volvió en varias ocasiones. Eduardo VII, el rey de Hannover, la reina Maria Amelia de Portugal, el rey Oskar de Suecia, la celebre Sissi, es decir la emperatriz Isabel de Austria. Gentes de la cultura y las artes, como Pierre Loti, Ernest Hemingwai, Ravel. Y claro, los famosos, Sarah Bernhard, Bing Crosby, Porfirio Rubirosa, Gary Cooper, Charles Chaplin, Jane Mansfield, Frank Sinatra, y todos los que podían permitirse el lujo de alojarse en lo que fue un palacio imperial. Y si usted no puede permitírselo, por lo menos debe visitarlo, para admirar este testimonio de un pasado glorioso.

El hotel, que tiene cinco estrellas, es propiedad del municipio de Biarritz, y recientemente se ha convertido en el primer asociado a Oriente-Express Asociate Hotel, sin perder naturalmente su independencia. Y aunque se restaura frecuentemente, tanto su estilo como su decoración, siguen la línea de aquel Segundo Imperio, con la magnifica escalinata, enormes salones con techos al fresco, y una magnifica colección de obras de arte. La verdad es que desde que se atraviesa la puerta que da al hermoso vestíbulo, se siente todo ese maravilloso cosquilleo que produce el lujo, el glamour, la alegría de vivir. Es, como descorchar un buen champagne.

Sus 154 habitaciones y suites, que dan la cara al Océano Atlántico, son el triunfo de la Belle Epoque, con teca birmana, mármol de Carrara, cristal italiano, y en ellas se alternan los lujosos muebles del estilo de la época, las lámparas de Lalique, con las actuales comodidades, aire acondicionado, acceso a internet y wi-fi, televisión, teléfonos, minibar... Algo de ensueño son las suites, Imperiales y Reales, de cara al mar, las Junior y las Residenciales, con uno, dos o tres dormitorios y una sala estar. Todos los tapices y las telas que decoran el palacio,  están diseñadas de forma diferente, y respetando los estilos primitivos, y se realizan a mano en los talleres del hotel.                                  

En los bellos salones, lo mismo se pueden celebrar reuniones sociales, que congresos o seminarios, ya que están preparados para tales eventos. En el Salón Eugenie, podrán relajarse tomando una tacita de te o de café, leyendo la prensa internacional o disfrutando de las maravillosas vistas.

El Spa Imperial es algo alucinante. Cinco plantas, con una enorme cúpula de cristal, y ventanales abiertos al mar. Piscina interior, jacuzzi, saunas, hammam, solarium, gimnasio, peluquería, cabinas de tratamientos y masajes... Hasta un delicioso salón de te. Todo en tonos cálidos, muy relajantes. Todo abierto al mar y al jardín. Boutiques, peluquería, la hermosa piscina junto al mar, con cabañas, llena de agua marina climatizada. Piano bar, jardines, terrazas, parque infantil, niñeras, parking. Se puede jugar al golf y minigolf, montar a caballo, deportes náuticos, pesca de altura, y la tentadora posibilidad de hacer una escapadita al famoso Casino. Aunque solo sea para mirar.

En cuanto al buen comer, es una delicia. En el Hyppocampe, podrán saborear mariscos, ensaladas y postres, todo el esplendor del océano y de la Aquitania. En La Rotonde, empezarán el día con reconfortantes desayunos de buffet, y vistas marinas. Y en el lujoso Ville Eugenie, con su estrella Michelin, se le abrirá todo el delicioso abanico de la cocina francesa, incluyendo el menú de a emperatriz.

Más Información
Hôtel Du Palais
Avenue de l´Imperatrice.
Telf. 33(0)59416400
64299 Biarritz. Francia.
www.hotel-du-palais.com


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