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Naturaleza

   
   
   
 

Intensa Vida Acuática Amazónica


Fernando L. Rodríguez Jiménez Fotos del Autor

Yacumama es generosa con el río-mar más largo del planeta. Miles de especies de peces viven en sus aguas, la mayoría adaptadas de un mar coralino a las aguas dulces vertidas desde las altas cumbres andinas.

Intensa Intensa Intensa

Yacumama, es madre agua, su inmenso poder le permite transformarse en la mayor serpiente del planeta y en el río Amazonas, el más largo y caudaloso del mundo, sus crías se convierten en los afluentes que vierten sus aguas al gran río-mar de los marañones y de las amazonas, cuando lo desea se transforma en niebla densa matinal o en nubes que cubren el cielo y deja caer su densa lluvia vivificadora o mortífera.

Se dice, que bajo las aguas hay ciudades donde moran espíritus que castigan a quienes se portan mal con la naturaleza y sus criaturas, llevándoselo temporalmente o para siempre, quienes regresan, quedan tan afectados y temerosos que nunca más vuelven a cometer tropelías en la naturaleza o pierden el juicio. Esta y otras leyendas se cuentan entre las tribus amazónicas, aseguran que quienes son raptados por las sirenas, bufeos o malos espíritus y son transportados a esas ciudades subacuáticas y regresan, jamás recuperan la razón.

El embrujo del río
Los bufeos o bujeos, son delfines rosados, de rara belleza a quienes se les atribuyen numerosas leyendas, con sus órganos se hacen preparados o "pusangas" para diferentes asuntos, especialmente relacionados con el amor. Con el largo pene se hace "pusangas" para que los hombres mantengan su virilidad. Con los pequeños ojos para que las mujeres se enamoren del hombre que así lo desea, poniéndole "pusanga" en el perfumador, se enamorará locamente y nunca se desprenderá de él. Los bufeos "cutipan" a las mujeres, las embrujan si las miran, cuando hay ejemplares cerca del poblado se procura que mujeres y niñas no estén en la orilla. Se cree que cuando se fijan en una la "cutipan", durante la noche salen del agua y se las llevan o les hacen el amor, dejándolas embarazadas. Un chaman cuenta que asistió a una mujer embarazada que parió a un delfín-niño.

En la Amazonía hay otro delfín de menor tamaño de color gris, con quien no se debe confundir, en ocasiones se les ve juntos. Ambos se alimentan de los muchos peces amazónicos, el largo rostro le sirve para detectar los peces ocultos en el cieno.

Inconmensurable variedad
La variedad ictiológica amazónica es enorme, encontrándose uno de los peces de mayor tamaño de agua dulce, llamado en la selva peruana paiche y en Brasil pirarucú. El nombre en español, es una deformación del gallego-portugués "peixe", palabra que significa pescado o pez, utilizada de forma genérica, en este caso es como decir el rey de los peces por su gran tamaño y excelente carne. Estos enormes peces pueden llegar a pesar por encima de los 250 kilogramos y medir más de dos metros de longitud.

Bajo sus aguas, en los fondos cenagosos de los ríos, se ocultan grandes bagres o zúngaros de enorme tamaño y excelente carne, muy apreciada es la de doncella, listada de blanco y negro, muy buscado en los mercados de Iquitos, especialmente en el de Belén, donde puede encontrarse una muy buena representación de la ictiofauna amazónica.

La corvina es otro de los peces vestigio de la época en que la Amazonía era un mar coralino, donde abundaban especies similares a las existentes en las aguas templadas del Caribe, del Atlántico y del Pacífico. Hay numerosas especies cuyo parentesco con las marinas está muy claro, un buen ejemplo son los peces de acuario, parientes de los peces ángeles y mariposas del arrecife como los apreciados escalares. Muchos otros son conocidos por los acuariófilos: discos, neones, pez hacha o pechito, tetra, pez globo, pez vidrio o transparente, limpia cristales, pez hoja, shitari, shiray, torpedos y tantos otros.

Pescadores de todo el mundo llegan al Amazonas para pescar el "rey del río o tucunaré", un luchador que tira de la liña y pelea hasta que el pescador logra su presa, si lo consigue, ya que frecuentemente logra zafarse. Los pescadores deportivos encuentran en esta especie amazónica el preferido para pescar, por lo divertido que les resulta la lucha y pelea con un sagaz y bravo contrincante, capaz de atraer a los pescadores más avezados, conformando por sí mismo un atractivo turístico.

Las legendarias pirañas
Las pirañas son la leyenda de las aguas amazónicas por su pretendida "ferocidad", especialmente por sus dientes triangulares afilados y aserrados. Existen numerosas especies, una de ellas puede pasar de 50 cm., resulta la más peligrosa, si bien las más agresivas son las de menor tamaño, quienes suelen nadar en grandes cardúmenes. Lo cierto es que resultan extremadamente escasos los ataques de pirañas a los seres humanos, salvo que estén heridos y sangrantes o se encuentren en una cocha (laguna) pequeña y cerrada, donde escasea el alimento y su número es grande. El autor ha nadado en numerosas ocasiones en ríos donde acababan de ser pescados numerosos ejemplares y nunca, hasta el momento ha tenido ataque alguno. Los niños indígenas se bañan habitualmente en orillas desde donde los adultos pescan estos pretendidos agresivos peces, sin ser agredidos, conviviendo con estos peces de aspecto feroz.

Hace unos días me bañé en el Amazonas varias veces, en la orilla contraria a Nauta, donde el río comienza a llamarse Amazonas, unos pececillos me mordisquearon haciéndome un poco de daño, por si acaso salí del agua. De cerca de 3.000 especies clasificadas, hay tantas especies comestibles que su lista sería interminable y tediosa, baste señalar algunas de ella: bocón, boquichico, chambira, gamitana, los primitivos carachamas, acarahuazú, anguila eléctrica, raya, dentón, lisa, sardina, mojarras, mojarritas, paco, palometas, pangarraya (lenguado amazónico), peje torre, fasaco, San Pedro, tintoreras, dorada, diversas especies de zúngaros o bagres, más  las especies ya mencionadas.

En la época de finales de verano se produce la crecida de los ríos y con ella viene el "mijano", curioso fenómeno natural, que asombra a quien lo contempla, se trata de la migración de millares de peces que desde la desembocadura, ascienden corriente arriba para reproducirse en lagos o cochas, distribuyéndose como maná por todos los ríos de la cuenca amazónica, en ocasiones es tal la abundancia y frenesí reproductor que frecuentemente saltan a las canoas de los pescadores, facilitando la pesca.

El abuso de sobrepesca en la época reproductora está causando la disminución de muchas especies, hasta el punto de situarlas en peligro de extinción. Los indígenas pescan lo necesario para su subsistencia, mientras que los nuevos colonos encuentran en la pesca un negocio con pingues beneficios, sin darse cuenta que con el abuso de la sobrepesca, lograrán su propia ruina al no dar opción a la reproducción de los peces. Algunas tribus están impidiendo a estos invasores irrespetuosos que pesquen en sus territorios, convirtiéndose en los mejores guardianes de las especies amazónicas, el año pasado los candoshi mataron a unos "muratos" que penetraron en su territorio y pescaron sin pedir permiso.

No es raro contemplar en la época del "mijano", millares de peces secándose al sol en tinglados de la orilla. Tal vez nunca aprendamos. La desaparición de la fauna y flora amazónica, la destrucción de la selva y la biodiversidad traerá consigo, penurias, hambrunas y el cambio climático de previsibles incalculables consecuencias a nivel mundial.




Amazonas, el río Indomable




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