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Bodega

   
   
   
 

Licor Carmelitano


María Adela Díaz Párraga

El mar y el cielo son los limites de esta tierra de Benicassim, donde se aposentan las Destilerías y Bodegas Carmelitano.

Licor Licor Licor

Un nombre que trae aromas de tiempos pasados, de viejas consejas, de sabores que evocan regustos familiares. La bodega, se alberga en Benicassim, pero su primitivo emplazamiento fue en el Desierto de las Palmas, que se llama así, por la hermosura de palmito que en él crece.

Pero no crean por su nombre que se van a encontrar un paisaje árido y pelado, no, lo que ocurre es que en lenguaje monacal se entendía por "desierto" un lugar de recogimiento, de oración, y eso es lo que fue para los frailes  carmelitas, que allá por el siglo XVII, eligieron estos parajes para levantar su monasterio, lugar que pronto alcanzó un gran renombre. Entre los sabios frailes que lo habitaron, estaba Fray Antonio de Jesús María, que entre otras cosas, destacaba por ser un gran estudioso de las hierbas aromáticas. Vecinos de piedra, barrancos, montes, senderos, bosques semivelados por los nieblas que suben del mar.  3.200 hect*reas protegidas, que en l989 declararon Parque Natural, y que para los deportistas es la gloria, ya que por aquí pueden practicar el senderismo, montar en bicicleta, a caballo... Desde los picos de la Mola del Morito y el Bartola, la vista se pierde en un paisaje  que te deja sin respiración.

Pues en este entorno, como les decía, levantaron los frailes su convento, en lo que era la antigua masía de Gabarrel. El convento antiguo, el primitivo, es decir, sus ruinas, está en un llano entre barrancos, a pocos metros del actual. Lo hicieron entre los años de 1697 y 1733, con un claustro muy singular, hospedería, aljibe y hasta un palacio episcopal. Albergaba a veinticuatro frailes, y tan solo diez años después de terminarlo, unas lluvias torrenciales y movimientos de tierra, hicieron peligrar el edificio, así que los carmelitas descalzos, se vieron obligados a buscar otro lugar para sus rezos. Y aunque decir preciosas a unas ruinas, parece algo raro, lo cierto es que lo son, y todavía pueden verse en uno de los mas bellos parajes del Desierto de las Palmas.

Y así nació el convento actual, en medio de lo que llamaban Bancales de la Portería, entre naranjos y jardines, amparado por el monte Bartola, vigilando el valle que baja hasta Benicassim. Siete años tardaron en terminarlo, siguiendo los planos de uno de los frailes, el hermano Joaquín del Niño Jesús. Por cierto, que él fue el primer edificio que aprobó la Real Academia de San Carlos de Valencia, recién creada para vigilar la buena construcción de edificios públicos. El convento tiene la iglesia en el centro, y alrededor se agrupan las otras dependencias, tal como mandan las reglas de los carmelitas.

La orden tuvo una gran importancia en el transcurrir de aquellas tierras, se convirtió en Casa Noviciado, y entre rezos y cánticos, los frailes empezaron a destilar licores, como era tradición en casi todos los conventos desde los días del medievo. Aunque en realidad, la creación de este licor fue para poder pagar los gastos de los novicios. En los sótanos del nuevo convento nació en el año 1896 el Licor Carmelitano, su misteriosa receta guarda aún hoy el secreto de sus cuarenta hierbas, recogidas en los montes vecinos, Se sabe, que entre ellas está el cantueso, la manzanilla, el tomillo, el poleo... Pero las demás, permanecen en el más absoluto secreto. En esos sótanos, se instalaron alambiques y otros artilugios para la destilación, y por fin el 15 de octubre de ese año, día de Santa Teresa de Jesús, se comercializó por primera vez el Licor Carmelitano.

En aquellos lejanos días, los trasportes tenían que hacerse a lomos de caballerías, y ya se pueden figurar los vaivenes que sufría el codiciado licor, por lo que al fin, en el año 1912 tuvieron que trasladar las bodegas a Benicassim, al lugar que ahora ocupan. Si a ustedes les interesa todo este trasiego licorero, les aconsejo que se acerquen hasta las bodegas, donde podrán conocer paso a paso todo la elaboración de sus productos, en la que tiene gran importancia la manipulación artesanal. El Carmelitano, como les decía está compuesto por cuarenta hierbas de las que se utiliza la raíz, la semilla o la hoja, en una misteriosa proporción. Se seleccionan, se pesan, y se maceran durante veinticuatro horas en el alcohol; se empieza a destilar a las ocho y media de la mañana y se acaba hacia media tarde, en este tiempo consiguen alrededor de los quinientos litros. Después, reposa en los conos de madera de roble durante seis meses. Esto se hace por dos razones: Una, para que se asiente el licor y su aroma, y otra  para que pierda el sabor fuerte del alcohol y quede mas suave. Y finalmente se embotella. Todo este tejemaneje licorero, empareja las viejas recetas y normas artesanas, con las modernas tecnologías.

Bueno, la visita a las bodegas es la mar de interesante. Podrán ver el Museo de la Botella, que tiene una gran colección de las que se han ido usando a través de los años, y también fotos muy curiosas que enseñan la elaboración artesanal del mentado licor; también est* el Pequeño Museo de los Utensilios, que alberga algunas maquinas antiguas que ya no se usan, como embotelladoras y taponadores manuales, utensilios tradicionales, filtros... Verán la Sala de Licores, donde permanecen las barricas mientras reposan; la de Alambiques, en la que se elaboran y destilan los licores. La  caldera de de vapor que pone en marcha los alambiques, la Sala de la Maqueta, que enseña el proceso artesanal que se realizaba en tiempos pasados.

Y hay que bajar a los sótanos, con depósitos,  maquetas en las que están representados los carmelitas que crearon esta bodega. En ellas verán ustedes el proceso de elaboración del licor. Como se recogen las hierbas, como vendían sus productos en el monasterio, o como los bajaban a lomos de caballerías para comercializarlos. Ya saben ustedes que los licores que se elaboraban en los viejos monasterios, se hacían  con fines curativos, bueno pues el Carmelitano no iba a ser menos, porque se dice que "bien dosificado, templa el animo y favorece el buen humor".

Los licores  han sido viajeros a los confines del  mundo, Guatemala, Inglaterra, Francia, la antigua Checoslovaquia, y en estos días, llegarán  hasta Suiza.

Y para terminar este recorrido por la historia de la bodega, ¿qué mejor que una degustación de todos sus licores? Que les aconsejo beban a sorbitos, porque se van a encontrar además de con el mentado Carmelitano, el licor de café, de manzana verde, de melocotón, de avellana. Antiguamente también elaboraban un delicioso moscatel y vino de misa, pero ahora estos ya no se hacen. Y hasta botellas en miniatura pueden encontrar.

En la parte de arriba de la bodega, viven algunos frailes carmelitas, ya que todavía les pertenece, aunque la mayoría habitan en el Desierto de las Palmas. La planta baja y los sótanos son de la empresa. Un negocio en el que ya no tienen nada que ver los frailes, porque hace mas de medio siglo que la bodega está en manos de la empresa Carmelitano, S.A.U.

En el año 1909, la Destilería fue premiada junto con otras empresas que continuaban activas después de una larga trayectoria, y también fue reconocida como el Mejor Moscatel de España. Ahora, al cumplir su primer siglo, la Cámara de Comercio y el Ayuntamiento de Valencia, entregaron al Carmelitano una placa conmemorativa. 


Más Información
Carmelitano Bodegas y Destilerías
Calle Bodolz, 12
Tel.: 964 30 08 49
12560 · Benicàssim (Castellón)
carmelitano@carmelitano.com


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