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Ruinas Cañari de Ingapirca


José Bañuls

La pequeña población de Ingapirca se encuentra situada a unos 80 kilómetros de Cuenca, capital del Azuay. Se puede llegar a ella por dos rutas principales: por la carretera Tambo-Ingapirca o por la Autopista Panamericana Honorato Vásquez-Ingapirca.

Ruinas Ruinas Ruinas

Mi llegada se produjo por esta última vía, y lo de autopista es un decir. Su nivel de tratamiento y conservación, en algunos tramos le da como máximo la categoría de camino vecinal. Pero no se apuren, como todo en Ecuador, finalmente siempre es una grara experiencia.

Antes de llegar a las ruinas de Ingapirca, propiamente dichas, es recomendable realizar una corta visita al pueblo, pues un recorrido por sus calles nos permitirá constatar la vida cotidiana de estos habitantes típicamente andinos y, sin darse cuenta, alcanzar una rápida adaptación a la altura de este lugar (3.180 m). Ingapirca es una floreciente parroquia de la Sierra Sur del Ecuador con una extensión de 240 Km2 y una población aproximada de 14.000 habitantes, de los cuales unos 2.000 se hallan en el citado centro urbano y los otros, distribuidos en comunidades indígenas o dispersos en el campo. El nombre lo toma del conjunto arqueológico monumental que todavía subsiste como una de las evidencias más importantes de la Historia Aborigen de los pueblos Cañari e Inca. Forma parte de la provincia de Cañar, la cual ocupa un altiplano conformado por los contrafuertes meridionales del Nudo del Azuay, accidente geográfico y orográfico que marca una frontera o división entre dos regiones diferentes: la del Norte con tierras propias de un volcanismo moderno, y la del Sur con tierras procedentes de un volcanismo antiguo. Sus especiales características hidrográficas y de altitud, con cotas que oscilan entre los 4.650 y los 550 metros sobre el nivel del mar, propician una amplia variedad en productos andinos, interandinos, subtropicales y tropicales, todo ello desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad.

La Arquitectura de Ingapirca
Situado en medio de un verde paisaje llama la atención un impresionante hastial que se levanta sobre una plataforma elíptica forrada de piedra y rodeado de un laberinto de muros, terrazas y recintos en ruinas. Se trata del conjunto monumental de Ingapirca, construido hace 500 años por el Estado Inca sobre las bases de un primer asentamiento cañari. Caminando en esa dirección y, en menos de 10 minutos, se llegará al citado complejo, en donde permanentemente se encuentra un equipo de guías, quienes tienen la responsabilidad de atender al turista con toda la información técnica y logística. El acceso al mismo cuesta la cantidad de 5,00 $ USA.

Los incas impusieron en Ingapirca, como en todos los centros ceremoniales y administrativos, sus técnicas y sistemas constructivos llegados desde el Cuzco. Arquitectos estatales con mano de obra local, garantizaban la dirección y ejecución, siempre teniendo en cuenta la política teocrática y la funcionalidad jerárquica del lugar.

Según las evidencias, todas las edificaciones de Ingapirca tuvieron paredes de piedra cortada, completadas en su parte alta con adobe; su techumbre a dos aguas con una fuerte caída (50-55 grados, pues la región disfruta de fuertes lluvias), tenía una estructura de madera y carrizo, amarrados con cabuya y su cubierta con paja de páramo. Las ruinas de los recintos habitacionales y los palacios más importantes muestran que éstos debieron ser enlucidos, mientras las estancias que no exigían mayor estética podían tener la piedra vista.

El templo elíptico de Ingapirca, por su alta jerarquía religiosa, pues era el templo del sol, evidencia el uso de sillares almohadillados al más puro estilo cuzqueño imperial. Las paredes de todos los palacios estaban adornados con hornacinas y puertas trapezoidales, testimonios que todavía quedan en uno de los recintos del Akllahuasi y del templo de Ingapirca. El lugar, como conjunto, adoptó una topografía espectacular que le permitió desarrollar hasta siete unidades diferentes acomodadas a la topografía reinante: Pilaloma, los baños, la Gran Kancha y bodegas, los Palacios, la Plaza ceremonial, el Akllahuasi y el Templo de Ingapirca

Los Cañaris
El origen de este pueblo se remonta a tiempos inmemoriales y hace referencia, entre otras tradiciones, al diluvio universal que todas las culturas señalan en sus respectivas historias sagradas. Según el mito, en esta región andina solo dos hermanos salvaron sus vidas alcanzando la cima del Huacayñan, monte sagrado de los Cañaris. Allí fueron socorridos en la alimentación por dos guacamayas con rostro de mujer, con quienes después de atraparlas "se casaron" y procrearon seis hijos: tres varones y tres mujeres. Estos, a su vez se desposaron entre hermanos y poblaron todos estos territorios generando así la raza Cañari.

Los datos históricos aseveran de la existencia de un reino Cañari, similar al de Quito, con más de veinticinco tribus, cuyas capitales eran: al Norte, Hatum Cañar o Ingapirca, y al Sur, Tomebamba o la actual ciudad de Cuenca en Ecuador. 

Por la presencia de la cerámica se puede afirmar que durante el período de Desarrollo Regional (del 500 a.C. al 500 d.C.) las migraciones o intercambios étnicos, dejaron en estos territorios huellas profundas de las culturas peruanas tiahuanacoides, antecedentes de Tacalshapa cañari, mientras en el norte del Ecuador florecía la cultura Tuncahuán. Precisamente, en estas circunstancias surge Ingapirca como el gran centro religioso, político y administrativo que se impondrá en todos estos territorios y que con la llegada de los Incas su importancia crecerá hasta niveles de máximo apogeo, teniendo como rival tan solo a Tomebamba, la nueva Cuzco en el Norte del Tahuantinsuyo (Chinchasuyo) y sobre cuyos vestigios se encuentra la actual ciudad de Cuenca, Provincia del Azuay.

Más Información:

http://ingapirca.free.fr


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