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Naturaleza

   
   
   
 

Suiza, un hermoso país


Fernando L. Rodríguez Jiménez


Un hermoso país, encerrado entre las montañas de los Alpes y en sí mismo, envuelto entre los mágicos algodones de nubes y paz duradera.


Los cantones étnicos, marcan una extraña mezcla, amasada con sangre de culturas y lenguas muy diferenciadas, antaño contrapuestas.


Suiza, Suiza, Suiza,

EL HOMBRE QUE SURGIÓ DEL HIELO

Hace más de 5.000 años, un hombre de 46 años huía de sus perseguidores. De camino comió tasajo de rebeco y de ciervo. Apurado, desde el valle trepaba entre los hielos glaciares situados a 3.200 metros, camino de la libertad.


Sus perseguidores le dieron alcance, disparándole de abajo arriba con sus primarias flechas de pedernal, una de ellas le alcanzó el corazón y murió, el albor de la nieve se tiñó con el rojo de su sangre. ¿Por que huía, robó, le quitó la mujer a alguno del pueblo, disputa entre jefes, lucha tribal, furtivo en territorio ajeno...? Durante miles de años, la nieve cubrió el cadáver y el hielo lo conservó como un tesoro en la fría región alpina, próxima a cuatro países entonces inexistentes: Italia, Austria, Suiza y Liechtenstein.

El 19 de septiembre de 1991 Helmut y Erika Simon, de Núremberg (Alemania), encontraron la momia, en los Alpes de ötztal, cerca de Hauslabjoch, en la frontera entre Austria e Italia, cerca de Suiza, a una altitud de 3.200 metros sobre el nivel del mar. El apodo "ötzi", proviene de ötztal (Valle de ötz), Alpes italianos donde fue descubierto. Es la momia natural humana más antigua de Europa, del Calcolítico (Edad de Cobre). Al principio se supuso se trataba de un cadáver moderno. Gracias a las nuevas tecnologías se han conocido muchos interesantes aspectos, de este mudo testigo "surgido del frío", a quien denominaron en un principio el "hombre de hielo", ya un mito en la arqueología alpina, por la cantidad de datos aportados, gracias a su cadáver y enseres.  Más tarde se le denominó ötzi, Hombre de Similaun y Hombre de Hauslabjoch, quien vivió hacia el 3.300 a.C. Su cuerpo y pertenencias están expuestos en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur de Bolzano, Italia. Se presumió que ötzi pudo ser víctima de una tormenta causada por la oscilación del Piora, al enfriarse repentinamente el ambiente de la Tierra, según lo indicado por la oleada del glaciar próximo de Piora (Suiza), hasta contemplar las radiografías, escáner y posterior autopsia, encontrándose en su cuerpo puntas de flechas de pedernal, carne de animales de caza, parásitos, y en sus ropas, polen de plantas de su recorrido desde el valle hasta su lugar de muerte.

Fue recuperado por las autoridades austriacas y llevado a Innsbruck, donde se pudo datar con la técnica del Carbono 14. La disputa diplomática entre Austria e Italia por la titularidad de la momia, se produjo a causa de la indefinición de la frontera, cubierta de hielo en el momento de la firma del tratado de St. Germain-en-Laye en 1919. Nuevas mediciones en 1991 decretaron que el hallazgo se había producido a unos 93 metros dentro del territorio italiano. La Universidad de Innsbruck, (Austria), conservó la momia durante siete años, hasta acabar las investigaciones científicas. Para complicar las cosas el "hombre de hielo" podría proceder de Suiza.

ötzi nos demuestra la belicosidad de las gentes que habitaron los Alpes desde la prehistoria, divididos por grupos tribales, cuyas luchas perduraron hasta épocas modernas, con interines de invasiones romanas y de los países circundantes, hasta que se establecieron los cantones, entonces Suiza se convirtió en la Confederación Helvética, el país más pacífico y de mayor nivel del Mundo, ejemplo a seguir.

UN PAIS RICO, AMISTOSO Y EDUCADO
Suiza se ubica en Europa central, limita al norte con Alemania, al oeste con Francia, al sur con Italia y al este con Austria y Liechtenstein. Es una república federal, con 26 estados o cantones. Se hablan cuatro idiomas nacionales: alemán, francés, italiano y romanche. Según la tradición, el 1 de agosto de 1291 se considera la fecha de creación como nación, cada año en esa fecha se celebre la fiesta nacional.

Su población es de unos ocho millones de habitantes. Berna es la sede de las autoridades federales. Los centros financieros del país se encuentran en Zúrich, Basilea, Ginebra y Lugano. Es uno de los países más ricos del mundo, su PIB per cápita ocupa el séptimo lugar a nivel mundial, unos 67.384 dólares estadounidenses. El 50% de su Producto Interior Bruto (PIB) procede de negocios financieros. Como paraíso fiscal, en Suiza se deposita un tercio de la riqueza privada del mundo. 

No es miembro de la Unión Europea, su moneda sigue siendo el franco suizo o florín  (+-20% menor del valor del euro).  La diplomacia se caracteriza por su política de relaciones exteriores neutral, no ha participado activamente en ningún conflicto bélico internacional desde 1815. Es sede de varias organizaciones internacionales: Cruz Roja, Organización Mundial del Comercio, una de las dos oficinas de la ONU en Europa, sede de la FIFA, (máximo organismo del fútbol a nivel mundial), y de la UEFA, (mayor ente del fútbol europeo), de la UICN, (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), entre otros.

Actualmente, se considera uno de los países más desarrollados del mundo. Por su política de neutralidad, el país alberga gran cantidad de inmigrantes, provenientes de naciones de varios continentes, es una de las naciones europeas con mayor diversidad cultural. Internacionalmente es conocida por su turismo de montaña, relojes, chocolates, navajas, bancos, trenes, quesos y preciosas tallas. 

VIAJAR POR SUIZA
Hacía muchos años que no viajaba a Suiza. En esta ocasión fui invitado por mi amigo, el conocido periodista y editor, Pedro Bucher, nacido en España y de ascendencia Suiza. Nadie mejor que el como cicerón, descendiente de un héroe nacional, cuyo monumento luce en Stans, ciudad natal de su padre Hans Bucher, gran ingeniero, premiado internacionalmente, con el premio George Mead (equiparable al Nobel de Tecnología) a quien me cupo el honor de tratar.

Viajamos sin ideas preconcebidas, hicimos base en Brig, tranquila ciudad, situada a 15 Km. de Italia, con original castillo provisto de tres torreones con enormes bolas de bronce en su ápice, calles vetustas con sosegados bares y restaurantes e iglesia románica. Desde allí realizamos un viaje inolvidable, placentero, culto, donde hubo tiempo para todo, incluido el ejercicio y buen humor, que ensancha los pulmones y el corazón. Muchas gracias Pedro.

El país de Heidi y Pedro, resulta siempre atractivo y sorprendente, todo está en su sitio y hay un sitio para cada cosa: orden, limpieza, organización, gente educada y amable, a pesar de su carácter un tanto cerrado, propio de los montañeses, quienes defienden su privacidad.

Montañas nevadas, glaciares, verdes bosques y prados, se alternan con preciosos y mansos lagos que espejan el idílico paisaje, ríos bulliciosos y cantarines, de aguas grises por el deshielo, como el joven Rin, cuyas aguas revoltosas y adolescentes chocan con las vetustas rocas, venidas desde lo alto de la montaña, el enfrentamiento simbólico entre generaciones, producen rápidos, fragüines y pequeñas cascadas, con su sonido alegran la vida de los valles, al tiempo que los riega.

Los cisnes de Lucerna, Ginebra,  Zurich, Emmetbürgen... danzan la acertada música de Tchaikovsqui, a su compás y sin orquesta. El músico genial, interpretó sus movimientos, inmortalizándolos en su obra más popular "El lago de los cisnes", millares de veces ejecutada por las orquestas y ballets de todo el mundo. 

Otras aves nos sorprenden en el bello lago de Lucerna: ánades reales, patos colorados y de otras especies, el bello somormujo lavanco, cuya preciosa danza de amor aún no ha sido inmortalizada por músico alguno, las oscuras fochas, cormoranes y cornejas, contrastan con el albo plumaje de gaviotas y cisnes, en las orillas, traviesos y alegres gorriones tratan de encontrar unas migajas entre la gente.

Lucerna es una ciudad señorial, hermosa, ejemplo de civismo, con dos puentes de madera cubiertos. El más largo fue incendiado por unos gamberros extranjeros drogados, quienes fueron a la cárcel. Los lucerninos "se pusieron las pilas", hicieron una suscripción popular para costear los gastos de su inmediata reparación. Hoy sigue luciendo espléndido. Agudas agujas de iglesias neogóticas sobresalen sobre los tejados de la ciudad. Hoteles emblemáticos destacan en la montaña, uno de ellos es de los más caros del país. Un bar popular se encuentra atestado de locales y turistas, mostrando bellos y pulidos alambiques de cobre, donde se puede tomar cerveza de trigo. Héroes suizos presiden fuentes en plazas recoletas, algunos coloreados.

Berna, es casi una calle, en cada acera se ubican una serie de tiendas originales, en semisótanos, con puertas inclinadas y escaleras que descender. Se respira un ambiente cultural, con muchos jóvenes que pasean u ocupan las terrazas de los bares. Todo está presidido por la calma. Las prisas casi son inexistentes en Suiza, produce sosiego al espíritu, quebrantado por la actividad febril y estresante de los otros países. Aquí parece que todo está bien. Los relojes marcan el tiempo que se dispone. Las embajadas de todo el mundo se ubican en torno al gobierno de la nación.

Ginebra es una bellísima ciudad cosmopolita, con hermoso lago y el chorro de su fuente que alcanza 50 metros de altura, la mayor del mundo, un gran esfuerzo técnico y económico, un poco soso. Navegar en sus "Bateau Mouche", es una delicia, al mantener sus aguas como un plato, se deslizan suavemente de orilla a orilla, entre cisnes y ánades.

Yolanda, (Prima de Pedro), joven octogenaria, con vitalidad todo terreno, sube y baja cuestas como si todo fuera llano, su sabiduría, ánimo y conocimientos de la historia de la ciudad  de Ginebra y de Suiza, fue el broche de oro a nuestro viaje, mostrándonos el imprescindible parque, con el gran muro de Calvino, la Universidad, Museos, Una gran escultura de Henry Moore y bellísimos e interesantes rincones de una ciudad que merece un viaje por sí sola. Esta mujer increíble, en sus ratos libres hace de "cuenta cuentos" para mayores, cada día son más sus fan, quienes la esperan para escuchar sus maravillosas y tiernas historias.

Los paisajes bucólicos de prados plenos de flores, con vacas y ovejas pastando, son estampas de postal cursi, plenas de colorido en los límpidos días soleados, la atmósfera es tan impoluta que todo se contempla como si poseyéramos óptica de primerísima calidad. A veces resulta casi irreal, como de falso decorado, especialmente si el arco iris con su esplendor aporta su pincelada  al paisaje.

Las hermosas montañas invitan a ser paseadas o escaladas, siempre contempladas. Nombres míticos para los escaladores: Jungfrau, Mönch, Eiger, Matterhorn, Fiescherhorner, Finsteraarhorner, y otros cuantos que sobrepasan los 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, o le andan cerca. Según el grado de dificultad, así es de apreciado y temido, por quienes sienten el reto de las altas cumbres y el glaciarismo.

El Materhorn, es un pico con gran dificultad añadida, la niebla de las nubes bajas se pegan a su cumbre como si fuera un imán, cada año causan accidentes mortales entre los escaladores. Las nubes son grandes enemigos del alpinista, para quien las dificultades aumentan al tener que seguir a ciegas, es cuando sobrevienen los más graves accidentes. Mientras escribimos, Yumiko y Javier Sintes, son amigos que intentan hacer cumbre en estos días, les deseamos regresen victoriosos, sanos y salvos.

Es grata experiencia subir en los trenes cremallera que transportan hasta los vehículos para ahorrar carreteras enrevesadas. Los trenes son privados y caros, más muy cuidados, dan servicio continuo y son puntuales. Numerosos funiculares ahorran esfuerzo para llegar incuso a los 3.000 metros o más. En Naters se toma el funicular a  Bettmeralp, situado cerca de 2.000 metros. Arriba se pueden alquilar bicicletas o patinetes para descender por carreteritas  zigzagueantes, bien asfaltadas, hasta el comienzo del funicular o a mitad de camino, donde se pueden dejar y bajar el último tramo en funicular.

Desde Bettmeralp  se toman las telecabinas que casi alcanzan la cumbre del Eggishorn, situada a 2.869 metros. Un restaurante circular, de duraluminio, como un platillo volador-palafito, se asoma sobre un paisaje alucinante de montañas, glaciares, valles y lagos. Bajo el, las marmotas silban entre las rocas, correteando sobre las manchas de nieve. A un paseo, se encuentra la ladera que da vista al gran glaciar Grosser Aletschgletscher, cuyo paisaje resulta alucinante. Cuesta trabajo marcharse ante un panorama que nos transporta al pasado glaciar europeo. En la actualidad se encuentra en franca regresión a causa del efecto invernadero y el calentamiento global de la tierra.

En invierno, miles de esquiadores se dan cita en las magníficas pistas de nieve. En primavera-verano, millares de flores alpinas adornan un paisaje amable y áspero a la vez, siempre hermoso, al caminar por ellos sentimos la invitación a regresar para serenar el espíritu, aprender la lección del buen vivir y convivir. Suiza es un buen país y un magnífico destino vacacional.

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