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Bon Vivant

   
   
   
 

Restaurante Dar El Jeld - Túnez


José Bañuls

Excelente Cocina Tunecina, basada en los mejores productos del mercado y perfecta ejecución, junto con un esmerado servicio le esperan en el corazón de la Kasbah

Restaurante Restaurante Restaurante

Para llegar hasta "Dar El Jeld" el viajero hambriento deberá adentrarse en lo más intrincado de la Kasbah de Túnez. Innumerables recovecos, pasadizos oscuros e intrincadas callejas nos acercarán poco a poco a lo que sin duda es un verdadero oasis de la gastronomía local.

En el número 5 de la Rue de Dar El Jeld, solo con atravesar el umbral de una sencilla puerta de color amarillo, estaremos pasando a otra dimensión. Lujo, sofisticación, atención esmerada y la exquisita amabilidad del servicio ofrecen una sugestiva puesta en escena para disfrutar de un Menú que basado en la cocina tradicional tunecina colmará sin ninguna duda, las expectativas del más exigente de los gourmets.

Para abrir boca, encontramos un amplio surtido de platillos con frutos secos y aceitunas aliñadas en los más variados estilos, a ellos le siguen suculentos pastelillos salados, ensaladas y surtido de mariscos, como unos crujientes "Beignets de Crevettes", Gambas rebozadas especialmente deliciosas. 

En los platos de carne, la estrella indiscutible es el Cordero, guisado en numerosas especialidades, o como en este caso, comenzando con la Pierna de Cordero Asado "Mosli d´Agneau" o con el exquisito "Lahma m´jamra" que no es sino una suculenta paletilla de cordero rellena. Y si de platos típicos hablamos, si hay uno imprescindible y que no se puede dejar de probar, éste es el Cuscús de Cordero o el Cuscús de Ave con Frutos Secos.

La Ternera con salsa de aceitunas o el estofado de cordero, serían otras alternativas destacadas de la carta. Todos ellos, platos abundantes y contundentes, con esmerada elaboración y una presentación que harán "la boca agua" del comensal más exigente, más allá del simple sentido literal.

Los pescados, aún siendo menos abundantes en la carta, si tienen su lugar destacado, sobresaliendo quizás el "pescado del día con salsa de anchoas" o la "lubina rellena en hojaldre" acabando con el exquisito y menos conocido "Couscous au poisson" de agradable y sabroso recuerdo.

Y en los postres, pues sin dejar de lado a las frutas de temporada y los dulces dátiles, frutos de las palmeras de sus  oasis, tenemos que decantarnos por la exquisita pastelería, donde abunda la miel, las especias como la canela y la finura de las pastas y sus deliciosos rellenos.

Todo ellos acompañado de los vinos tunecinos, que los hay y de una gran calidad, sobre todo si consideramos que estamos en un país islámico, donde el vino es una rareza. 

Un te tradicional con piñones será el colofón a un menú que sin duda dejará un grato recuerdo en todo aquel que se adentre en la intrincada Kasbah y llegue hasta Dar El Jeld.

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