none
 
     
 
     
     
 
none

Fin de Semana

   
   
   
 

Pastrana, entre historias de santos y princesas


José Bañuls

Lugares para disfrutar en pareja, objetivo de Viajamos Dos, los encontramos en cualquier punto de nuestra geografía, pero sin duda uno que merece especial atención es el de la Villa de Pastrana, pues grandes parejas de la historia se dieron cita en esta localidad alcarreña dejando su impronta en cada rincón y cada plaza de este lugar tan especial.

Pastrana, Pastrana, Pastrana,

Corrían los años, allá por la mitad del siglo XVI, cuando en el extremo sur de la región de La Alcarria, dos mujeres sorprendentes coinciden en la misma ciudad. Ambas influyeron en la sociedad de su tiempo de manera singular y la historia hoy no sería la misma sin la concurrencia de estas dos mujeres en la villa de Pastrana, Provincia de Guadalajara, en la que dejaron huella indeleble tanto doña Ana de Mendoza y de la Cerda, Princesa de éboli, como Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa de Jesús.

La coincidencia en el tiempo y lugar de estos dos personajes terminaron de forjar la Pastrana que ha llegado hasta nuestros días, pues no en vano, algunas de las obras que estas personas -ilustre la una y santa la otra-, dejaron para la posteridad siguen formando parte del rico patrimonio arquitectónico y cultural de la villa.

Santa Teresa fundó en la ciudad el Convento del Carmen y la Princesa de éboli fue la gran protagonista del Palacio Ducal, obra del arquitecto Alonso de Covarrubias, que a la postre acabó siendo prisión de la princesa, en donde vivió desde 1581 hasta su muerte en el año 1592.
Los orígenes de Pastrana se remontan probablemente al periodo ibero (Palaterna, parece ser que era su nombre entonces), fue destruida por el pretor romano Tito Sempronio Graco y reconstruida cien años después por el cónsul Paterno Paterniano, de quien tomó el nombre de Paterniana.

No se tienen grandes noticias de esta villa hasta que en el s.XII, el Rey don Alfonso VIII la da, junto con la villa cercana de Zorita de los Canes, a la Orden de Calatrava, bajo cuya protección se engrandece y prospera.

De esta época es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, hoy Iglesia Colegiata. Vendida la villa, por una Bula del Papa Clemente VII, a Don Ruy Gómez de Silva, Príncipe de éboli, Duque de Pastrana y esposo de Doña Ana, que Pastrana vive su mayor época de esplendor. Ruy Gómez, valido y amigo de Felipe II, trae hasta su feudo a moriscos de Granada para trabajar la seda, se crean grandes edificios y Santa Teresa funda el convento del Carmen. Doña Ana de Mendoza, que había nacido en 1540, y que se casó por recomendación del futuro rey Felipe II con Don Ruy, a la edad de doce años, tuvo una vida feliz y tranquila a su lado, dando al matrimonio, nada menos que diez hijos. Pero éste plácido periodo acabó pronto.

La Princesa de éboli
A la muerte de Ruy Gómez de Silva, en 1573, la princesa de éboli, mujer de gran belleza y eso a pesar de ser tuerta del ojo derecho, ingresó en el Convento del Carmen, fundado por Santa Teresa de Jesús, pero su amor al lujo y a la vida fácil, rodeada de sirvientas, a las que también hizo convertirse en monjas, removió hasta tal punto la vida del Convento, que acabó siendo expulsada del mismo, comenzando entonces una tumultuosa e inquieta vida, llena de intrigas palaciegas, a caballo entre Pastrana y la corte de Felipe II, llevando esta situación a que Santa Teresa  trasladara a las monjas que habitaban en el Convento del Carmen, a otros lugares más tranquilos. 

La Princesa se vio envuelta en numerosas intrigas cortesanas, se dice que fue amante de Antonio Pérez, Secretario Particular del Rey, y toda esta actividad nada clara, acabó por Orden del Rey, con ella encerrada, casi enclaustrada, en su propio palacio, al que el Rey mandó instalar rejas en puertas y ventanas y pudiendo solamente asomarse a un balcón que daba (y aún da) a la Plaza Mayor, durante una hora al día, recibiendo esta plaza desde entonces el nombre de Plaza de la Hora.

Muerta la princesa en el año 1592, sus restos descansan en la Iglesia Colegiata, en un magnífico sarcófago de mármol y, cosa inusual, situado justo encima del de su esposo, cuando lo habitual era justamente lo contrario. Una muestra más, ésta póstuma, del carácter de la princesa.

Santa Teresa de Jesús
Por otra parte, Santa Teresa de Jesús, antes de fundar el Convento del Carmen, vivió en una pequeña casita, que aún hoy se conserva, asomada a la Vega del río Arlés y muy cerca de la cueva en la que en esos mismos tiempos vivía San Juan de la Cruz. Tanto la casita como la cueva se pueden hoy visitar, y como cosa curiosa, quien le enseñe la casa le mostrará una lozana zarza que crece en la misma puerta; esta zarza tiene la peculiaridad de que no tiene espinas, pero si se corta un tallo de la misma y se planta en cualquier otro lugar, crece con sus espinas, como es lo natural.

En el interior se puede apreciar la austeridad y la sobrecogedora ambientación, con numerosos cráneos y huesos humanos encastrados en techos y paredes, en que Santa Teresa pasaba su tiempo en oración y meditación profundizando en la reforma de la orden religiosa.

Santa Teresa se vio envuelta en las intrigas de la princesa, lo que, como dijimos anteriormente, llevó a la santa a poner tierra de por medio entre ella y la de éboli, ya que veía peligrar su obra por los continuos manejos de doña Ana de Mendoza.

Pastrana
La visita a la ciudad, si se realiza desde el cercano Convento del Carmen, resulta un corto y agradable paseo, y es que el Convento es hoy día un acogedor establecimiento hotelero, la Hospedería Real de Pastrana, que con categoría de tres estrellas, ofrece al viajero un lugar agradable y una gastronomía excelente, ya que en su "Restaurante Santa Teresa", se pueden degustar los más sabrosos platos de la cocina alcarreña, todo ello en el marco de un edificio declarado Monumento Histórico Artístico.

Pastrana es en la actualidad una bonita ciudad, con un pintoresco trazado, lleno de calles curvas y estrechas, que desembocan a cada paso en pequeñas plazuelas en las que el cantarino rumor del agua de sus fuentes acompaña al viandante. Claro y bello ejemplo de ellas es la Plaza de la Fuente de los Cuatro Caños, fuente que data del año 1731 y que en su momento fue centro de reunión social de la vida del pueblo.

Al deambular por Pastrana, con los ojos curiosos de quien quiere verlo todo, no pasará desapercibida la presencia en los escaparates de tiendas y bodegas, el producto estrella de La Alcarria, la miel y los dulces. Ambas cosas deben probarse y llevar en cantidad suficiente, ya que pocas mieles hay con calidad parecida a la de La Alcarria.

Adentrándonos en los diversos edificios y monumentos que se ofrecen al visitante, hay que destacar al ya varias veces mencionado Convento del Carmen, que en uno de sus edificios continúa como convento y alberga aún hoy a algunos monjes, en el que se encuentra el Museo de Arte y Ciencias Naturales, con una buena muestra de pintura religiosa y una muy curiosa colección de fósiles traídos en su mayor parte de las Islas Filipinas, cuando con la independencia del archipiélago, la mayor parte de frailes españoles tuvieron que abandonarlo.

Otra visita ineludible la representa La Iglesia Colegiata, mezcla de estilo gótico y renacentista y su Museo Parroquial en el que destaca la colección de tapices del s.XV y XVI, procedentes de los mejores talleres flamencos, así como pinturas de Carreño y El Greco. El ya nombrado Palacio Ducal en la Plaza de la Hora, es una bella muestra de la arquitectura renacentista de finales del s.XVI.

Es pues, Pastrana, un lugar donde ir, rodeado de historia y acompañado de la buena gente y excelente gastronomía de estas tierras, de las que Camilo José Cela dijo en su libro "Viaje a la Alcarria", 1946, "La Alcarria es un hermoso país al que a la gente no le da la gana de ir". Y más recientemente "La Alcarria es un hermoso país al que a la gente ya le va dando la gana ir", esto en el "Nuevo Viaje a La Alcarria", 1985.

Hagamos caso a Don Camilo, que también supo disfrutar de las tierras de España y vayamos a La Alcarria, y a Pastrana.

Más información:

OFICINA DE TURISMO
Situada en el Palacio Ducal  Plaza de la Hora, s/n
Tlfno: 949 370672
oficinadeturismo@pastrana.org

HORARIO:
De lunes a viernes de 10:00h a 14:00h/16:00h a 19:00h. 
Sábados de 10:00h a 14:00h / 16:00h a 20:00h.
Domingos y festivos de 10:00h a 14:00h7



none