none
 
     
 
     
     
 
none

Aventura

   
   
   
 

Paraíso en el Edén


Fernando L. Rodríguez Jiménez

Iquitos es una ciudad en expansión, situada en Loreto, en la enorme Amazonía peruana, su caótico desarrollo y rápido crecimiento, la convierte en la capital imprescindible de la Amazonía del Perú de enorme extensión selvática. A unos kilómetros, aguas arriba, el río Amazonas cambia de nombre para denominarse Marañón, como le pusieran sus descubridores Orellana y Pizarro, por su enmarañada selva, donde la vegetación es tan densa que no se ve a pocos centímetros de distancia y abrirse paso se ha de hacer con machete. Actualmente se preparan diferentes eventos para conmemorar el 500 aniversario del descubrimiento del río Amazonas que como dijo Pinzón: "parece un mar de agua dulce".

Paraíso Paraíso Paraíso

Aventura, belleza y relax en la Selva Amazónica

Es en la población de Nauta, donde se produce la desembocadura del Ucayali, y pocos kilómetros más arriba del río Tigre, en esa encrucijada de enormes ríos, se deja de denominar Amazonas para, hasta sus fuentes, cambiar de nombre. Nauta es la única población a la que se llega por carretera asfaltada desde Iquitos, unos cien kilómetros, flanqueados por la exuberante selva amazónica, donde se están produciendo asentamientos, talas y cultivos.

Iquitos es una ciudad pintoresca con unos 500.000 habitantes, a caballo entre la suntuosidad de la época cauchera y la miseria, abandonada por sus gobernantes, quienes en la historia más reciente, parecen estar solamente ocupados en medrar, no se ocupan de sus calles, de la contaminación acústica y de la gasolina, quemada por un peculiar parque motorizado, compuesto por unas 40.000 motocarros, taxi y transporte para todo, a cuyos conductores impunemente, les da la real gana de quitar los tubos de escape y producir ruido espantoso, sin que las autoridades lo impidan.

Puerto Belén es la zona de los palafitos, construidos íntegramente con árboles de la selva, situados a orillas del río Itaya, conforman un atractivo barrio o subciudad, donde se hacinan miles de personas, en su mayoría dependientes de la variada pesca fluvial y otras cosas menos confesables, donde reina la miseria y todos los males que conlleva. Cuando crece el río, muchas casa quedan flotantes.

Es el mercado de Belén el más variopinto, real, duro e increíble de cuantos hemos contemplado. El espectáculo habitual es la decapitación y despiezado de tortugas, (llamadas motelos) y galápagos enormes, (denominados charapas y taricayas), es un manual de ictiología, donde podremos vislumbrar la riqueza ictiológica de la cuenca amazónica, cientos de especies se exhiben en los puestos: gigantescos paiches, pirarucú o arapaimas, de dos metros de longitud y 250 kilogramos de peso, contrastan con sardinas de agua dulce y pequeños pechitos, apreciados por los acuariófilos; especies de aspecto del origen de los tiempos son los acorazados y abundantes carachamas que podemos contemplar vivos, pacos, consumidores de fruta, apreciadas doradas, diferentes especies de peces de fondo, entre los que destaca la doncella, como todos los bagres, posee largos y sensibles barbicelos a los lados de la enorme boca. De vez en cuando se encuentra "carne de monte, de: armadillo, venado, venadito, monos, pecarí, huangana, tapir, aquí denominado sachavaca, ronsoco o capibara, paca, pacarana, agutí y otros más otros menos comunes.

Frutas exóticas de más de 100 especies, se mezclan con puestos donde se cocina todo ello y más. La mezcla de olores llega a la calle de los productos de la selva, donde hay desde ayahuasca a medicinas naturales hechas con plantas, para todo, incluido cáncer, sida e impotencia. Los restos de animales sirven para hacer brujerías o tenerlos de adorno, incluidas pieles de jaguar, cráneos y piezas de su esqueleto y de otros animales totémicos como: caimanes, serpientes, pirañas, monos y pequeños carnívoros.

Hoteles, como el Royal Inn, ofrecen magnificas habitaciones y un trato familiar, fomentado por su excelente Gerente Edwin Chirino, en su restaurante podemos degustar cuidada gastronomía peruana. Prueba de su buen hacer es que está en expansión y pronto estará listo un nuevo Hotel de 5 estrellas. Otros Hoteles como "El Dorado" son más suntuosos, pero menos familiares.

A tan sólo 30 minutos de este mundo "civilizado", está la paz y silencio de "Amazón Camp", para llegar hemos de ir en lancha desde Iquitos, del Itaya al Amazonas, hasta el río Nanay, adentrarnos en su desembocadura por el río Momón, precioso curso fluvial, cuyas orillas son inmensos jardines botánicos de selva natural, donde nos parece haber llegado a otro mundo, al Edén perdido.

Flanqueado por dos tribus indígenas, boras y yaguas, se encuentra el puertecillo flotante del complejo turístico "Amazón Camp", emplazado en medio de la selva. Su propietario es un inteligente navarro, Daniel Rincón, Ingeniero de Sistemas, quien ha rehecho y mejorado sus edificios, el entorno del complejo turístico y el concepto de turismo. Piensa en atraer a españoles que quieran tener su aventura controlada en la selva. Senderos en la selva virgen transcurren por zonas hermosas, plantas de numerosas especies muestran esa riqueza exuberante, guiados por el bora, cacique o apo Rafael, quien conoce, cuanto hay que saber sobre las utilidades de las plantas que nos rodean.

Las interesantes y alegres danzas indígenas, junto a la preciosa artesanía de ambas tribus, amenizan los días únicos e inolvidables que los viajeros pueden pasar en este Edén, donde perdemos la noción del tiempo y de espacio, caminando por la selva o navegando por los hermosos ríos, plenos de meandros, a cuyas vueltas encontramos nuevas sorpresas, hasta llegar al anchuroso Amazonas.

Royal Inn, Amazón Camp, otros hoteleros, de acuerdo con el Ministerio de Turismo peruano y el autor, preparan rutas y nuevos viajes que ofertarán un mundo apasionante y desconocido, muy distinto a los clásicos viajes al Machupichu peruano.
Quienes estén interesados en conocer más detalles y estos lugares tan especiales, pueden dirigirse a Fernando L. Rodríguez Jiménez: frodriguezj@ hotmail.es

none