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Fin de Semana

   
   
   
 

Sierra de la Estrella, más que una montaña


José Bañuls

En la Serra da Estrela se encuentran algunos de los lugares en los que vivieron los últimos judíos de Portugal, los sefarditas obligados a convertirse al cristianismo, los denominados Cristianos Nuevos, y que aún así fueron duramente perseguidos por la Inquisición. Ciudades como Guarda, Belmonte o Trancoso han recuperado su memoria histórica y rinden homenaje a sus antepasados y a sus tradiciones y en la actualidad la religión judía vuelve a gozar de un merecido prestigio en estos lugares llenos de encanto, historia y tradición.

Sierra Sierra Sierra

Guarda, histórica y monumental

Toda la ciudad de Guarda es un canto al granito, que en fachadas y suelos está omnipresente en todos y cada uno de sus edificios y lugares, tanto en el estilo románico de la "Capela do Mileu", como en el gótico manuelino de su Catedral, o las murallas que la circundan.

Fue en 1199 cuando el segundo rey de Portugal, Don Sancho I fundó la ciudad y le otorgó el obispado de Egitania. Con los reyes Don Alfonso I y Don Alfonso II se completaron las murallas que contaban con cinco puertas. Hoy días subsisten la Torre dos Ferreiros y las puerta de Erva y del Rey, todas ellas enlazadas por intrincadas callejas que se imbrican con la Judería, muy bien conservada.

En la Plaza del Mercado Viejo se alza la Catedral, edificada entre los años 1390 y 1540 y que cuenta a su lado con la imponente estatua del mencionado D. Sancho I,  un paseo por Guarda es un paseo por la historia, sus jardines, iglesias o museos, como el Museo de Guarda ubicado en el edificio del antiguo Seminario, del siglo XVI, unido por una capilla al Palacio Episcopal, sin olvidarnos de monasterios o conventos como el antiguo Convento de San Francisco, del 1246.

Museo de Guarda
El Museo se encuentra situado en la planta baja del edificio y consta de cuatro salas dedicadas cronológicamente a la prehistoria, la época romana, la Edad Media y el Renacimiento. En el sótano se encuentra la Sala de Armas y en la planta superior se realizan diversas exposiciones.

En el interior de un tramo de la muralla del s.XIII se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, en las cercanías de la Calle del Clero, así llamada porque en ella residían numerosas personas ligadas a la catedral.

La Sé y la Plaza Vieja
A la catedral se accede por la Plaza de Luis de Camões, o Plaza Vieja, el templo tiene estructura fortificada, tanto es así que de lejos se le confunde con un castillo, está formada con arbotantes y orlada con flores de lis. En su interior, el diseño gótico es de tres naves que culminan en dos capillas laterales y con un magnífico retablo renacentista del s.XVI. En el crucero encontramos las sillería del coro con importantes trabajos de talla

La Plaza Vieja es el corazón de la villa, donde se encuentra el edificio de estilo manuelino de la antigua Cámara Municipal -ayuntamiento-  y en el lado opuesto, las casas señoriales, muchas de ellas blasonadas. En una de ellas se alojó en el año 1282, Don Dinis, Dionisio I rey de Portugal, y uno de los mayores trovadores y escritores de su época.

La Judería
En la confluencia de la Rua de San Vicente con la Rua do Amparo entramos de lleno a la antigua judería. Aquí todo recuerdo la Edad Media. Los tejados, las puertas ojivales, las estrechas ventanas y las fachadas de piedra granítica nos transportan por sus estrechas y retorcidas callejas a la época de los Sefarditas, los cristianos nuevos, que en esta zona de la Sierra de la Estrella tuvieron una capital importancia. En muchas de sus casas encontramos grabadas en sus fachadas diversos símbolos, especialmente algunas cruces, que era la marca usadas por los judíos conversos para expresar su nueva fe y así protegerse de la Inquisición.

Pero Guarda no sólo vive de su pasado, hoy es una ciudad activa, comercial y con un altísimo acervo cultural, la escogida programación que ofrece desde su Teatro Municipal nos da cuenta de las inquietudes artísticas y culturales que en esta ciudad se vive. Así mismo resulta una idea excelente el pasear por sus jardines, degustar su gastronomía en cualquiera de sus coquetos y excelentes restaurantes o tomar ese café reparador en sus bares y cafeterías.

Desde Guarda se pueden visitar cómodamente la mayoría de localidades que se encuentran en la Serra da Estrela, como Belmonte, Trancoso, Sortelha... circulando muchas veces a la orilla del río Mondego.

Belmonte

Dicen las crónicas que Belmonte es tan antigua como Portugal y tiene carta fundacional en el año 1199.

Se encuentra situada en el Monte de la Esperanza, antiguos Montes Crestados, en cuyo punto más rocoso se construyó allá a finales del s.XII su famoso "Castelo", que junto con el de Sortelha y Tauro formaron el trío de la firma del tratado de Alcañices en 1297. Considerando además las continuas luchas que en el territorio se sucedían de forma continuada, especialmente entre leoneses y castellanos, su castillo se fue mejorando con el tiempo, significativamente en los reinados de Alfonso III, Don Dinis y Don Juan I.

La valentía y la lealtad de la familia Cabrais (Cabral) siempre fue legendaria y temida, sobretodo la de su primer Alcaide, Fernando Cabral, que una vez nombrado a título definitivo y hereditario por Don Alfonso V transformó el castillo en una residencia señorial fortificada, donde su hijo, Don Pedro álvarez Cabral, con el tiempo descubridor de Brasil, vivió sus primeros años.

Estamos en el s.XIII y ya en esas fechas se da cuenta de una próspera comunidad judía, así como de una sinagoga. Como consecuencia de la expulsión de los judíos de España por los Reyes Católicos en 1492, esta comunidad aumentó considerablemente en Belmonte, hasta que en 1496 el rey D. Manuel I ordena la conversión forzosa al cristianismo. Las siguientes persecuciones religiosas forzaron la creación de una comunidad de cripto-judíos que sobrevivió a través de los siglos, manteniendo sus rituales y tradiciones, prácticamente hasta la actualidad.

En 1989 se creó oficialmente la comunidad judía de Belmonte, cuya sinagoga fue inaugurada en 1997, y es actualmente una de las pocas comunidades con rabino.

En la tierra de Pedro álvarez Cabral

Pasear por el casco antiguo de Belmonte es hacerlo por los lugares que vieron crecer a este popular navegante y descubridor. Quinientos años después del descubrimiento de Brasil podemos admirar la estatua que Belmonte le dedicó al navegante, situada en el Paseo de Antonio José de Almeida, a escasos 100 metros del ayuntamiento. Podemos caminar por la cuesta de la calle del 1º de Mayo hasta la hermosa Plaza de la República,

Donde destaca el edifico de la antigua junta municipal, con su torre del reloj y donde encontramos a la oficina de turismo de la villa, y a su alrededor un conjunto notable de antiguas residencias. Hay que visitar al Castillo y su moderno anfiteatro al aire libre, rodeado de grandiosas paredes, y asomarnos a la Ventana Manuelina, verdadera joya realizada en granito, desde donde tendrá impresionantes vistas sobre la "Serra da Estrela". A la salida del Castillo, encontramos las capillas de San Antonio y El Calvario. También observamos una cruz realizada enn madera de Palo Santo, réplica de la que mandó levantar Cabral en la primera misa celebrada en Brasil. No hay que dejar de visitar, entre otros muchos lugares, el Panteón de la familia Cabrais, donde se encuentran los restos de Don Pedro álvarez Cabral.

Después de pasear por la calles de la judería, hay que visitar la nueva Sinagoga y continuar hasta la Iglesia de la Sagrada Familia, en cuyo altar es famosa la imagen de Nuestra señora de la Esperanza, que, según la tradición acompaño a álvarez Cabral en su viaje a Brasil.


Trancoso 

El aire medieval de la villa de Trancoso da la bienvenida al visitante que tras cruzar las murallas a través de la Puerta del Rey, camina por sus calles estrechas donde la piedra granítica se adueña de los espacios, tanto en paredes como en el suelo adoquinado.

Caminar por Troncoso es caminar junto a la historia del pueblo sefardí. A la historia de los judíos que se establecieron en la localidad y que transmitieron a sus descendientes su religión y su espíritu comercial. Aquí nació el personaje llamado Bandarra, zapatero y profeta, aunque de especial relevancia es el natural de esta tierra, médico y filósofo Fernando Isaac Cardoso. Este personaje relevante marchó muy pronto a España, donde curso estudios, viajó a Venecia probablemente huyendo de la Inquisición. Quizás una de sus obras más famosas sea la denominada "Las Excelencias y Calumnias de los Hebreos". Isaac Cardoso murió en Verona, pero en Trancoso se le rinde un permanente homenaje al darle su nombre al Centro de Interpretación de la Memoria Judaica.

La historia de Portugal está muy ligada a esta pequeña localidad. El Rey Dinis la eligió para celebrar su matrimonio con la Reina Santa Isabel. El regio enlace tuvo lugar en 1282 en la Capilla de San Bartolomé. 

Monumentos y Sitios para visitar 

En Trancoso no deje de visitar el castillo medieval y sus murallas, edificadas entre los siglos XII y XIV se ampliaron en el s.XVI, cuentan con 15 torres y se abren cuatro puertas de acceso a la ciudad, nombradas como Porta d'El Rei, porta do Prado, San João y porta dos Carvalhos. En el terreno religioso destacan la "Capela de Santa Luzia" y la "Igreja da Sr.ª da Festa", ambas de estilo románico. Destacan igualmente la Iglesia de San Pedro, restaurada en el siglo XIX, con torre y altares barrocos; la Iglesia de la Misericordia, que data del s.XVII, y la capilla de San Bartolomé.

Los judíos en Trancoso

La comunidad judía en Trancoso es anterior incluso a la época del rey Pedro I, que les concedió derechos especiales por primera vez en el 1364. Ya en el s.XV había censados más de 700 judíos en la villa, concediendo D. Juan II el permiso para ampliar la sinagoga.

La herencia judaica está muy presente especialmente en el Centro Histórico, y en calles como la de Alegría, Cavaleiros o Estrela, es muy frecuente encontrar marcas religiosas judías y de cristianos nuevos en las fachadas de sus casas principales. De entre éstas destacan la "Casa do Gato Preto" o el "Poço do Mestre", posible fuente desde donde se alimentaba la Mickvé -lugar donde se realizan los baños de purificación que prescribe el judaísmo-.


I Festival de la Memoria Sefardita

En la Sierra de la Estrella, concretamente en las localidades de Belmonte, Guarda y Trancoso se ha celebrado durante los primeros días del mes de noviembre, el I Festival de la Memoria Sefardita, que de la mano de prestigiosos oradores ha servido para realizar una aproximación histórico-cultural a la presencia del pueblo judio en esta región de la Beira Interior portuguesa.

Sesiones de trabajo en con temas que versaron sobre el papel de los sefarditas portugueses en la historia mundial, o sobre figuras concretas representativas del judaísmo portugués, como la de Doña Gracia Nassi, o sobre la vida de don Aristides de Soussa Mendes, sin olvidar la repercusión turística que este elemento cultural puede tener sobre la región, con un panel titulado: El Impacto de la Herencia Judaica en el turismo.

Entre los ponentes de estas jornadas, aún a riesgo de olvidar alguno, hay que destacar a Abraham Levy, rabino y líder espiritual de la Comunidad Judaica portuguesa y española en Inglaterra; Herman Prins Salomon, catedrático de la Universidad de Albany, USA; Tzvika Schaik, Director del Museo de doña Gracia Nassi en Tiberiades, Israel; o Jorge Patrão, Presidente del Organismo de Turismo de la Serra da Estrela. Destacable igualmente fue la conferencia impartida en Trancoso por Dov Claude B. Stuczynski, profesor de la Universidad Bar-Ilan de Tel Aviv, que versó sobre la figura de Isaac Cardoso.

Una presencia destacada durante todas las jornadas del Festival fue la del Embajador de Israel en Portugal, Ehud Gol, que asistió a todas las conferencias, así como a las diferentes visitas turísticas y culturales que se realizaron.

Por parte de la prensa extranjera, desde España, además de quien esto les cuenta, sobresalió la presencia de Ana Bustabad, del Diario Turístico "Expreso" y de Faustino Castilla, Director de la Revista de Viajes y Turismo.




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