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Aventura

   
   
   
 

Sudáfrica: Un mundo en un país


Fernando L. Rodríguez Jiménez

La realidad supera cualquier expectativa del slogan. Un país enorme, donde se encuentra la mayor parte de fauna africana, flora peculiar, paisajes variadísimos y medios ecológicos no menos diferentes, todo ello en un país de concepto europeo, situado en África, con infraestructuras únicas en el continente negro.

Sudáfrica: Sudáfrica: Sudáfrica:

EL SUBCONTINENTE SUDAFRICANO
El proyecto de Sudáfrica era hacer un subcontinente surafricano, donde se encontraba Sudáfrica, con todos los pequeños países libres: Swazilandia, Lesotho, Venda, Boputhastwana y Transkey, más Namibia, Botswana, la antigua Rodesia (ahora Zimbawe), Angola, Mozambique, Malawi y Zambia. Un país de esas dimensiones, bien vale el calificativo de subcontinente, por la fabulosa superficie que ocupa, solamente la suya es enorme, como varios países europeos. La confederación de esas naciones podría tener un poder increíblemente grande, tanto en lo turístico, como en lo económico, dadas las enormes variedades paisajísticas, de fauna, flora, etnias, minería, cultivos, etc., quizás algún día lo logren.

En la actualidad Sudáfrica es uno de los países más atractivos para el turismo occidental. Posee infraestructuras creadas por los anteriores gobiernos blancos, denostados por el tema del "aparheid", más sin ellos, nunca se hubiera hecho el Tren Azul, carreteras magníficas, fábricas, minas importantísimas de oro y diamantes, activo comercio, ciudades modernas increíbles, surgidas en medio de lugares aparentemente inhóspitos, gobiernos bien estructurados, ejército poderoso y policía fuerte, su moneda el rand fue considerada como la más fuerte de áfrica y de las mejor situadas del mundo.

El portugués Bartolomé Días, en el siglo XV, puso un cruceiro en 1488 en el Cabo, al que denominó de las Tormentas, luego de Buena Esperanza. Después del viaje de Vasco de Gama en 1579 comenzó la colonización de áfrica del Sur. Los holandeses ocuparon el Cabo en 1652, de ahí partieron los boer o "full trekers", gentes que se aventuraban con carretas de bueyes a lugares desconocidos, para ello hacían miles de kilómetros, sembrados sus largos y penosos recorridos por los cadáveres de sus gentes que no soportaron semejante éxodo. Pasaron siglos antes de la instalación del primer faro en el Cabo de Buena Esperanza, erigido en 1860.

Mucho antes de la llegada de Días, hace 200.000 años, vivieron en la zona los ancestros de la humanidad mas evolucionados hasta entonces el Homus erectus, muy parecidos a la especie actual. Cuando llegó Días eran tierras muy despobladas, con pequeños grupos de hotentotes.

En 1938 se compraron 2.676 has, de El Cabo para preservarla, en ellas se encuentran 1.200 especies de plantas florícolas, de las cuales 25 son proteas, 39 de brezos, 52 especies de orquídeas terrestres, de las 400 especies existentes en Sudáfrica, 38 especies consideradas muy raras y 14 endemismos exclusivos de la zona, imaginemos la riqueza que supone, al haber en Europa unas 2.300 plantas de flor. Se trata del Jardín Botánico Natural de mayor tamaño y numero de especies locales.

En este pequeño Edén, se encontraba la desaparecida cebra quagga, una de las rarezas de esta Península, un antílope propio es el bontebock del Cabo, la nutria del Cabo, picaflor gigante del Cabo y otros muchos interesantes animales.

La destrucción de animales de forma indiscriminada en todo Sudáfrica, creó la conciencia de que tanta maravilla y biodiversidad debería ser conservada, en el siglo XIX-XX comienzan a hacerse Parques Nacionales como el Kruger, uno de los mayores del mundo, hecho poco después del ahora famoso Yellowstone de USA, y el español P. N. de Ordesa, inaugurado por Alfonso XIII, en esa época.

La caza va siendo sustituida poco a poco por las Reservas y Parques Privados, muy bien gestionados, con inteligencia y excelente trabajo, gracias a una buena administración están proporcionando a sus propietarios más importantes ingresos que la ganadería y agricultura, sustitutos de la fauna salvaje y colaboradores en su extinción, en muchas de estas enormes fincas, actualmente repobladas, al tiempo que se paró la destrucción en estos magníficos lugares, en un ejemplar desarrollo sostenible.

Los animales excedentes se venden en vivo o se les da caza para ser consumidos dentro de las propias reservas, abaratan el coste de la adquisición de alimentos para los turistas, quienes tienen opción de consumir carnes de calidad excelente que jamás habían probado anteriormente, los cazadores tienen opción de ejercitar su deporte, previo pago de canon y licencia de caza. Los "lodge" de los campamentos son muy agradables, conservan el aspecto africano, con las comodidades occidentales de agua corriente, baño completo, amplio espacio, aire acondicionado, situados en lugares de ensueño, donde el viajero se siente en el Edén perdido o en un especial Shangrilá. Para quienes aman la naturaleza, pasar unos días de asueto en estos lugares, es una experiencia inolvidable, lo más cercano al Paraíso.

Disfrutar de hermosos parajes, de la fauna cercana, de las danzas nocturnas de las tribus locales, mientras se degustan los típicos asados o vraivlews y deliciosos platos exóticos. Los tambores retumban en las noches estrelladas de áfrica, de fondo el rugido del león, de las histéricas risas de las hienas y el ulular de las diferentes especies de búhos, contrapunto a tanta belleza y armonía, transportándonos a nuestros orígenes más remotos, remueven en nuestro interior la llamada ancestral del lejano pasado, inscrito en la memoria genética. De vez en cuando es imprescindible recordarlo.

Las salidas nocturnas en los todo terreno, para observar como cazan leopardos, leones, licaones, hienas y como se comportan los otros animales, forma parte importante del atractivo de las noches memorables africanas. Cada viajero, tendrá para siempre sus propias "Memorias de áfrica", que querrá repetir, en los numerosos lugares existentes en todo el país, donde se puede viajar durante años, sin agotar repertorio.

Sudáfrica no necesita de los países mencionados para ser muy atractivo, por la gran variedad de paisajes, medios ecológicos y riquezas naturales.
NATURALEZA PRIVILEGIADA
Desde el norte del país, se encuentra fronteriza las famosas cascadas Victoria, situadas en el vecino país ahora denominado Zimbawe, antes Rodesia, nombre que rememoraba a su descubridor Cecil Rhodes, explorador inglés descubridor de las célebres cataratas cuyo nombre dedicó a su reina. Para los osados, hay emociones fuertes como la de hacer "puenting" cerca de la descomunal caída de agua.

Venda es un pequeño país, situado entre la frontera con Zimbawe y Suráfrica, muy próximo al extremo noreste del P. N. Kruger, para entrar por Punta Maria o Punda Milia, es necesario atravesar el país de los venda, agradable recorrido, abundante en gigantescos baobabs milenarios y espectaculares, el árbol botella parece estar situado al revés, su blando tronco es consumido por los elefantes, causándoles tremendas heridas. La verdita abunda en su suelo, es el país mayor productor del hermoso mineral.

Al este del Parque Nacional Kruger se encuentra la frontera de Mozambique, convenios recientes, con los excedentes del Kruger, tratan de mejorar otro gran parque, situado al otro lado de la frontera en ese país, supone una enorme Reserva de fauna africana, que permite garantizar su supervivencia y dar a Mozambique un nuevo incentivo turístico, del que anda muy necesitado.

El P. N. Kruger, de 406 km. de longitud, por 60 de anchura, resulta una de las maravillas naturales del planeta, viajar de campamento en campamento es un verdadero placer, al contemplar gran variedad de animales entre los trayectos, frecuentemente manadas muy nutridas de: cebras, antílopes de muchas especies, elefantes, rinocerontes, leones, leopardos, licaones, hienas, zorros, chacales, monos verdes, papiones, miles de aves, interesantes anfibios y reptiles, bellos insectos, preciosas plantas... Espectáculos permanentes, la vida es el protagonista y cada especie su actor.

La gente experimentada desayuna fuerte al amanecer, y se lleva la comida para comer de camino entre los campamentos, dentro del vehículo o en lugares destinados para ello, donde mientras tomamos un bocado, se pueden contemplar numerosas especies muy interesantes. Salvo en estos lugares de parada, está terminantemente prohibido bajarse del auto y rodar a más de 30 kilómetros por hora, para no atropellar animales. El tiempo pasa tan rápido que hemos de estar ojo avizor, para que no se nos hagan las diez de la noche, último plazo para ingresar en los campamentos, luego cierran las entradas, si te quedas fuera debes dormir en el auto, con la multa correspondiente y la posibilidad de que te expulsen del Parque, poniéndote en la lista de personas "non gratas", sucede en cuanto se saltan las normas. Sin duda tienen razón de ser, están pensadas para evitar accidentes y graves problemas, nunca se debe olvidar que los animales que vemos caminar, pacer o dormitar, son especies salvajes que pueden sentirse agredidos o ver en nosotros una comida fácil.

En la zona central del Kruger, limitando con el Parque, se encuentran las mejores Reservas privadas de áfrica: Mala Mala, Sabi Sabi, Motswari y alguna otra de gran categoría, la estancia en estos lugares es el no va más de la naturaleza, de la contemplación de animales, los cinco estrellas, joyas de la corona de las Reservas Sudafricanas y de áfrica en general, lograr estar unos días en cualquiera de ellos, especialmente en Mala Mala, es un privilegio, muy caro, pero maravilloso, acuden personajes famosos y millonarios, se ha de solicitar reserva con mucha antelación, recomendable hacerlo en cualquier lugar de Sudáfrica, en verano y periodos vacacionales está todo lleno por los propios sudafricanos y muchos extranjeros.

Siguiendo hacia el noroeste, encontramos la frontera con Botswana y Bophuthaswana, en esta zona se encuentra "Mabula" una de las Reservas más atractivas y mejor organizadas, situada a unos doscientos cincuenta kilómetros de Pretoria, una reserva en la que al autor no le importaría nada acabar sus días en ella, indiscutible paraíso para los amantes de la Naturaleza y profesionales de la misma. Hermosos paisajes, riqueza de fauna y flora, cuidados "lodges", comida de muy buena calidad, magnífica piscina, ambiente muy agradable, gente amable... Vaya, para quedarse. El autor siempre que se va de esa maravillosa reserva lo hace con mucha pena, al encontrase tan bien, no le entran ganas de marcharse.

Las Montañas Azules son maravillosas, cascadas enormes, caen desde alturas de vértigo, bosques exclusivos enanados, rincones increíblemente bellos, se encuentran en la carretera numerosos artesanos y puestos de fruta improvisados, donde podremos comprar preciosa cestería, tallas de animales y de jirafas talladas en una pieza, de gran belleza y a precios más económicos que en las tiendas de las ciudades locales, si bien ellos se encargan de enviarlas. No le va a la zaga en belleza las montañas del Drakengsberg, con zonas más áridas y paisajes alucinantemente hermosos.

Alrededor de Pretoria y Johannesburgo, ciudades distantes unos 60 kilómetros, además de Sun City, hay algunas Reservas célebres, que valen la pena visitar, especialmente los amantes de las aves tienen varias muy atractivas, donde pueden observarse numerosas especies. Los Zoológicos son dignos de verse, así como el Reptilario de Pretoria, donde se encuentran la mayoría de las serpientes venenosas de Sudáfrica, lugar muy interesante para visitar y aprender a diferenciarlas y manejarlas, para en los posibles encuentros con ellas saber como conducirse.

Recomendable es el Haeia Safrai Ranch, donde se puede contemplar una Reserva y diferentes representaciones de las tribus de la zona, plenas de ritmo y belleza. Lions Park, es otro magnífico lugar para ver leones y otros animales, como rinocerontes blancos, ambos están cerca de Johannesburgo. Hay muchos otros lugares de interés en pequeñas reservas.

Al oeste, entre Namibia y Botswana se encuentra el Parque Nacional Gemsbok, una parte del desierto del Kalahari pleno de peculiaridades, arenas rojas, leonas que han aprendido a sacar agua de una bomba, hienas pardas, numerosas aves, antílopes, lugares maravillosos, con plantas exclusivas, especial para quienes aman la naturaleza solitaria y entienden la belleza del desierto y las zonas áridas.

Augrabies Falls, es otro Parque Nacional hermosísimo, con las originales cataratas del río Orange, el nombre del río alude al color de sus aguas, hasta que no las vemos no podemos comprenderlo, el arcoiris que se forma es diferente, bellísimo. Las plantas del subdesierto son muy especiales, algunas euforbias son arbóreas, su fauna no es tan variada y abundante como en los otros Parques, pero si muy interesante, los precioso y simpáticos antílopes saltarocas, al apoyarse en sus minúsculos cascos, adoptan postura que recuerdan bailarinas de ballet andando de puntillas. Es uno de los reductos del rinoceronte negro, hubo de ser reintroducido, al haber desaparecido de la zona a causa de los cazadores.

En la costa atlántica y a unos 125 kilómetros de Ciudad del Cabo, situado en la Bahía de Saldaña, se encuentra el Parque Nacional de Languebaan, otra de las zonas poco conocidas de Sudáfrica. Un humedal costero muy conspicuo, donde se encuentra la principal colonia de pingüinos del Cabo, de todo Sudáfrica, enormes colonias de diversas especies de cormoranes, numerosas especies de aves limícolas, gaviotas y alcatraces, antílopes de varias especies, abundante es el saltarín o springbook y avestruces. Tiburones blancos y orcas están ojo avizor, en las ensenadas, dársenas y calas para a la salida de las bocanas dar caza a lobos marinos, pingüinos del Cabo y aves marinas jóvenes, tremendo espectáculo que no siempre se tiene la posibilidad de contemplar. Con paciencia, similares observaciones se pueden realizar en el entorno a los islotes del Cabo de Buena Esperanza, en False Bay, ya en el índico, donde hay varios islotes atestados de lobos marinos, apetecidos por el "gran blanco".

Volviendo por el sur, hacia el este, encontramos Outshorn, situado en la zona de Gorgetown, allí se ubicaron las primeras granjas de avestruces del planeta, en ellas se pueden degustar numerosos platos elaborados con esta gigantesca ave: huevos, paté, y diversos guisos de las distintas partes del animal, regados con buenos vinos del Cabo. Complemento de la atracción turística son las célebres carreras de avestruces, donde el turista puede ejercer de jinete de la gigantesca ave y participar en alguna carrera.

No lejos, se encuentran las Cuevas Cango, las más grandes de áfrica y una de las mayores del planeta. Espectaculares, con enormes salas y gigantescas columnas de estalactitas y estalagmitas, formaciones impresionantes de belleza sin parangón.

El Parque Nacional Cebra de Montaña, no está muy lejos, hacia el interior, donde se encuentra la rara cebra de montaña, que guarda cierto parecido con la de Grevy y la de Burchell, antílopes de montaña, quebrantahuesos, también pueden ser observadas otras interesantes especies de montaña.

Port Elisabeth es una ciudad victoriana a mitad de camino entre Gorge y Durban, en Natal. De camino hay dos países libres Transkey y Lesotho, se conservan bastante puros con sus costumbres y prístinos paisajes, al tiempo que de fabulosa belleza.

Natal es una pléyade de pequeños paraísos con más de 60 Reservas y Parques Nacionales, de montaña, situados en el Drakengsberg, de sabana y de costa, como el incomparable Sta Lucía y False Bay, un lago costero con entrada de agua marina, donde se dan cita especies de agua dulce y salada. En este impresionante complejo humedal se ven miles de flamencos enanos y comunes, cocodrilos, hipopótamos, espátulas africanas, pelícanos, garzas gigantes, numerosas especies de zancudas y limícolas.

Hay tres parques interiores muy célebres por sus características y fauna: Mkuzi, Hluhluwi y Umfolozi, los dos últimos han sido de donde han salido mayor número de excedentes de rinocerontes blancos para Parques Nacionales, Reservas y Parques Zoológicos de todo el mundo. El río Umfolozi se une en sus dos ramales, blanco y negro en el Parque, lugar precioso, con un campamento donde se puede pernoctar.

Zululandia es un lugar hermoso, reclamado por los zulúes como su país, en esas tierras sometieron a otras tribus llegadas mucho antes que ellos, más o menos fueron contemporáneos de las invasiones de los blancos. El "Valle de las Mil Colinas" es increíblemente hermoso. Espectáculo inolvidable es ir a alguno de los poblados que admiten turistas y asistir a sus vistosas danzas, plenas de energía.

El país libre de Swazilandia, es muy hermoso, con lugares interesantes a visitar. En las tribus swazi se puede consultar al "msamgoma", hechicero, también existentes en Zululandia. En Sudáfrica existe un baremo oficial de los mejores ya contrastados.

Podríamos llenar páginas y más páginas, intentando describir con palabras los diferentes y variados elementos que componen uno de los países más bellos y atractivos del mundo, difícilmente podremos expresar sentimientos y emociones, aromas, sabores y enseñanzas recibidas en ese país enorme y maravilloso.

Como puede comprobarse hay muchas otras cosas por ver, además de un campeonato mundial de fútbol, de ellas no han comentado nada los cronistas deportivos y enviados especiales.

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