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Fin de Semana

   
   
   
 

Heidelberg, Una romántica ciudad a orillas del Neckar


José Bañuls

El camino que lleva hasta Heidelberg discurre durante un buen trecho, paralelo al cauce del río Neckar, y la ciudad se encuentra, podemos decir, que abrazada a este caudaloso afluente del Rhin.

Heidelberg, Heidelberg, Heidelberg,

El Castillo de los Príncipes

Quizás una de las primeras impresiones que el visitante se lleva al pisar Heidelberg es la de su imponente castillo, medio en ruinas, conocido como el Castillo de los Príncipes Electores, y popularmente como el Castillo de Heidelberg. Dicen que probablemente sea el castillo más fotografiado de Alemania, y es desde la orilla opuesta del Neckar, a partir del llamado "Philosophenweg", Paseo de los Filósofos, desde donde se obtiene una espectacular visión de Heidelberg y su castillo.

Se puede acceder al castillo de diversas formas, una de ellas mediante un teleférico. Luego el monumento nos muestra su complejidad, mitad ruina, mitad centro de arte. El conjunto fue construido entre los siglos XIV al XVII, destaca la Gran Torre, de inicios del s.XVI y la Puerta de Isabel, del año 1615. La primera es hoy día una imponente ruina y la segunda una puerta monumental, mandada construir por Federico V de un día para otro, para sorprender a su esposa, Isabel Stuart. A través de la Torre del Portal se accede al patio donde existe una importante serie de pabellones palaciegos. Entre las dependencias resalta, el "Friedrichsbau", construido en el final del XVI, con su gran terraza desde la que se domina la ciudad. Por último y como verdadera curiosidad hay que hacer mención al Gran Tonel, el más grande del mundo, con una capacidad de 220.000 litros.

El río Neckar

Ya dije que el Neckar es un elemento indisociable de Heidelberg, ancho y caudaloso es una importante vía de comunicación fluvial, con numerosas esclusas que lo hacen navegable, y atravesado por diversos puentes, a cual de ellos más espectacular. Aunque especialmente atractivo resulta el Puente Viejo, el "Alte Brücke" al que se llega a través de la "Brükentor", o Puerta del Puente. Mandado construir en piedra por el Príncipe Elector Carlos Teodoro en los años 1786-1788, para sustituir a uno antiguo de madera derribado por unos témpanos de hielo que bajaron por el río.

Pero si hay algo que seduce especialmente en Heidelberg, con romántico encanto, es su casco viejo, especialmente los alrededores de la Catedral, "Heiliggeistkirche"  la Iglesia del Espíritu Santo, construida entre los años 1399 y 1441. Y su calle principal, la "Hauptstraße" que está considerada como una de las más hermosas zonas peatonales y comerciales de Europa, en ella abundan los cafés y restaurantes así como los mejores comercios. En las estrechas callejuelas que parten de ella, como puede ser la "Unteren Straße", y en los alrededores de la Iglesia del Espíritu Santo, históricos y modernos objetos y regalos de gran valor esperan ser descubiertos, junto con los souvenir más dispares de las tiendas situadas en los bajos de la Catedral, que desde siempre ha acogido a la zona del mercado.

Heidelberg es además una ciudad universitaria, donde cursan sus estudios miles de estudiantes. Fue el 24 de junio de 1712 -precisión alemana- cuando se puso la primera piedra del edificio de la universidad más antigua de Alemania, actualmente llamado "Alte Universität", este ambiente estudiantil le da a Heidelberg, por si aún era poco, un atractivo especial por la alegría y el jolgorio que por las noches se disfruta, especialmente si no es época de exámenes.

La cerveza

Como en toda Alemania, el comer y el beber es una auténtica tentación, que se materializa en cada esquina. Los platos típicos y las cervezas, así como los vinos, especialmente blancos, hacen las delicias de los gastrónomos, y puestos a ello merecen la pena hablar del restaurante "Kurfürstenstube", donde la elegancia formal, las nobles incrustaciones de madera del siglo XIX, cómoda sillería, candelabros de plata y magníficas flores conducen al visitante a un encantador mundo irreal. Otro lugar especial es el Restaurante "Simplicissimus", tiene un elegante estilo y está ubicado en el casco antiguo de la ciudad, con interiores de madera oscura, grandes espejos y tapetes rojos, al aire libre hay un hermoso patio interior rodeado de verde. La cocina, delicadamente afrancesada, tiene frescos y seleccionados productos para placer del huésped. La carta de vinos tiene selectos vinos de crianza internacional y de la región.

Por último, un lugar curioso donde degustar enormes jarras de cerveza es la Cervecería "Kulturbrauerei", de joven y alegre ambiente.



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