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Naturaleza

   
   
   
 

Isla de Santay, naturaleza plena


José Bañuls

Ecuador resulta un país sorprendente, pues tiene tal variedad de climas, paisajes, ciudades y gentes que se hace difícil el pensar que lo conoces. Y si sorprendente resulta el país, la ciudad de Guayaquil no le va a la zaga, pero no es de ésta urbe de donde les voy a contar detalles, sino de una isla situada justo enfrente, en el corazón del río Guayas y a escasos 15 minutos de navegación desde los muelles del Malecón 2000.
La Isla de Santay.

Isla Isla Isla



La isla Santay abarca alrededor de las 2.180 hectáreas, superficie que resulta cambiante según las corrientes del Guayas, es relativamente plana, con una elevación máxima de alrededor de 10 metros, lo que ocasiona que en la época de lluvias o con las grandes mareas, casi la totalidad de la isla quede inundada. La vegetación resulta exuberante, y el bosque de manglar llega a ocupar casi la mitad de la superficie, siendo el resto ocupado por espeso bosque de Cesalpinias y Capparis, y una zona de Sabana con gramíneas. La fauna tiene igualmente una mediana diversidad, abundando entre las aves las "loras" o guacamayos, las garzas, los gallinazos, gavilanes, colibríes y "buche madera" un tipo de pájaro carpintero. Los reptiles cuentan con las omnipresentes iguanas, ranas, sapos, víboras aquí llamadas "matacaballo" y tortugas mordedoras. Entre los mamíferos destacan el murciélago pescador, el murciélago jamaicensis, los ratones y el tejón.

La población, agrupada como "Asociación de Pobladores de San Jacinto de Santay" ronda el centenar de personas, (236 según la última información disponible) los adultos se dedican mayoritariamente a la pesca, especialmente la corvina, y sus viviendas puede decirse sin errar, que son prácticamente iguales a las de hace cientos de años, esto es, construidas de cañas y maderos sobre pilotes de madera que las preservan de las inundaciones y las alimañas, no tienen puertas ni cristales y no cuentan ni con agua potable ni con letrinas y menos aún con energía eléctrica. Una construcción algo más robusta y mayor hace las veces de centro social y escuela, a la que una vez a la semana acuden jóvenes voluntarios del Comité Ecológico del Litoral, constructores de la misma con apoyo de la Fundación Ouver de Bélgica y que ayudan a los pequeños que viven en Santay. A este grupo de cinco profesoras se las conoce como "las extraordinarias" y la escuelita tiene el llamativo nombre de "Presidente Jaime Roldós Aguilera". La atención médica la proporciona un doctor que visita una vez al mes.

El adentrarse hacia el corazón de la isla es partir hacia lo desconocido, se puede hacer por medio de canoas navegando por los "esteros" lenguas de agua que se adentran en tierra firme, o por senderos o trochas abiertos por los habitantes, para llegar a las zonas altas donde cultivan sus pocos recursos agrícolas y que actualmente están intentando mantener practicables para que un escasísimo turismo pueda llegar hasta lo más intrincado del bosque, para lo cual hay que cruzar esteros y canales sobre endebles puentes de caña, y de pronto, entre la maleza aparece un pequeño bosque de palma real, altivo y orgulloso destacando sobre el manglar, y a continuación se disfruta de unos espectaculares rincones donde la mano del hombre nunca ha tenido acción alguna.

A la Isla Santay, que es propiedad del Banco Ecuatoriano de la Vivienda, se llega a bordo de rápidas embarcaciones, principalmente de Cruceros Discovery, que contrastan con los cayucos a vela que utilizan los nativos para sus desplazamientos y sus tareas de pesca. En definitiva, Santay es un trozo de tierra anclado en tiempos remotos y situado frente a la urbe más populosa y moderna de todo Ecuador. Es difícil imaginar mayor contraste, quizás sólo comparable al desparpajo y cultura de Jacqueline, mi guía en Santay, conociendo su vivienda en la Isla.

Nota de última hora: A principios de este año 2010, el Gobierno del Ecuador ha declarado a la Isla Santay como "Area Protegida", pasando a depender del Ministerio de Medio Ambiente. Esperamos fervientemente que esta nueva situación, además de proteger a la Isla y su naturaleza, sirva también para proteger a sus habitantes y se les reconozcan los derechos que como pobladores de la isla tienen.

Más información en www.islasantay.info


Descubra la Isla de Santay




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