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Colmar Capital de la Alta Alsacia


José Bañuls

Cuando transitas por la bellas tierras alsacianas, zigzagueando con la frontera entre Francia y Alemania, en el pasado reciente fuente de mil y un conflictos y en la actualidad, poco más que una línea administrativa, siguiendo el curso del valle del Rin y en la confluencia de éste con el Munster, se encuentra la hermosa ciudad de Colmar.

Colmar Colmar Colmar

Con una historia conflictiva, como todo punto fronterizo, Colmar ha sabido preservar la belleza de sus edificios, su dibujo urbanístico y sobre todo, su fuerte personalidad.

Mi primera visita a Colmar la realicé quizás en la mejor época del año para ello, en verano durante el mes de julio, fecha en que toda la ciudad rebosa de flores. Las puedes ver en ventanas, jardineras de las calles, de los puentes, en las terrazas de sus bares y restaurantes y en cualquier sitio donde una flor sea capaz de transmitir su efímera belleza.

Colmar ha sido ciudad alemana durante diversas épocas de su historia, pero es evidente que siempre conservó su vocación francesa y ha sido un núcleo importante desde la Edad Media. Sus momentos más duros debieron vivirse durante la Reforma, o durante la guerra de los Treinta años, o durante la época revolucionaria y necesariamente durante la última Guerra Mundial. Todos estos conflictos y muchos otros afectaron a la ciudad, que sin embargo supo cuidarse y mantener rincones y tesoros de la época gótica y renacentista, lo que le ha valido ser llamada Ciudad del Arte.

Guardando la tradición
Pero a mi entender, uno de los mayores artes que conserva Colmar es el ambiente tradicional, con sus casas de estructura de madera en las que se pueden observar las vigas de las fachadas cuidadosamente conservadas y como ya he dicho, repletas de flores en los días de calor. Y es en esa ambiente donde destaca el barrio llamado La Pequeña Venecia, sin duda el lugar más romántico de Colmar. Su hermoso conjunto de casas tradicionales con sus bellos entramados de madera, se alinean a lo largo de la calle y el muelle de la pescadería, junto al Canal. Estas casas eran propiedad de pescadores y de diversos comerciantes que utilizaban los canales para transportar sus productos, especialmente frutas, hacia el marcado de la ciudad. Hoy los barcos, impulsados por motores eléctricos transportan a cientos de turistas y las casas de pescadores y comerciantes se han convertido en hoteles, bares y exquisitos restaurantes que ofrecen lo mejor de la gastronomía alsaciana.

En todo el centro de Colmar abundas las edificaciones descritas, con artísticos balcones y miradores, pero donde resulta especialmente destacable es el trayecto que discurre desde la Plaza de la Catedral hasta la Antigua Aduana.

Un dato probablemente poco conocido de Colmar sea el hecho de que esta ciudad fue la cuna del escultor Fréderic Bartholdi, del siglo XIX y de quien todo el mundo conoce su obra más famosa. La Estatua de la Libertad de Nueva York.

Evidentemente en Colmar hay diversos museos, de entre los que destacaré el Museo de Unterlinden, instalado en un antiguo convento de madres Dominicas fundado en el siglo XIII y que cuenta con el considerado mejor claustro gótico de la región. En su interior destacan los cuadros pintados por Mathias Grünewald, especialmente uno de la crucifixión. También hay que hablar de la Colegiata de San Martín, levantada sobre una antigua iglesia del año 1234. Su construcción se prolongó hasta el 1300, aunque la segunda torre que figuraba en los planos originales nunca llegó a elevarse. Este gran edificio domina el ámbito de la ciudad y a su alrededor se goza de un tranquilo ambiente urbano.

Más Información:
Oficina de Turismo
Teléfono 389 206 892
4, rue des Unterlinden
68000 Colmar. 


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