none
 
     
 
     
     
 
none

ViajamosDos

   
   
   
 

Capadocia, un enorme museo, sobre y bajo tierra


José Bañuls

Voy a tratar de describir un viaje por una de las más mágicas regiones del mundo, y digo tratar, porque describir la magia es algo tan complicado como describir sentimientos, y eso es precisamente lo primero que notas al llegar a estas tierras: Un sentimiento mágico que te impregna desde Kaisery a Nevseir, pasando por Aksaray y Nigde, las cuatro provincias que constituyen esta región turca en la Anatolia Central.

Capadocia, Capadocia, Capadocia,

Capadocia, en turco Kapadokya, -vocablo que significa "La tierra de los caballos bellos" pues los equinos de esta región tenían tanta fama que eran ofrecidos como regalo a los reyes-, se caracteriza por tener una formación geológica única en el mundo, y por su impresionante patrimonio histórico y cultural, lo que hizo que la UNESCO la incluyese en su listado de Patrimonio de la Humanidad.

El modo más cómodo de llegar hasta la región es por medio del avión, pues dispone de dos aeropuertos, el de Nevseir y el de Kaisery, a una hora aproximada de vuelo desde Estambul. Mi recorrido comenzó por el valle de Göreme, a 12 kilómetros de Nevseir. Muy cerca de la población que toma su nombre del valle, se encuentra el Parque Nacional, también conocido como Museo al Aire Libre de Göreme, el territorio más famoso de toda Capadocia. Los asentamientos humanos debieron comenzar allá por el s.III ó IV cuando los cristianos del periodo romano fundaron varios monasterios. Estas construcciones eran excavaciones realizadas en la blanda piedra toba de la región. Actualmente, dentro del Parque Nacional se pueden visitar diversas de estas construcciones, muchas de ellas ricamente decoradas con frescos realizados durante los s.XI y XII, aunque en su mayoría están muy deteriorados. Entre los más destacados y que se pueden visitar se encuentra la llamada Iglesia de la Sandalia, que tiene un fresco representando a la traición de Judas. La Iglesia Oscura, llamada así por su escasa iluminación o la Iglesia de la Serpiente, con frescos de San Jorge y el dragón. Otros recintos religiosos notables son la Capilla de Santa Bárbara y la de San Basilio.

La siguiente etapa nos lleva a otro lugar mágico, "Las Chimeneas de la Hadas" situado en un triangulo formado por las localidades de Uchisar, ürgup y Avanos. Las Chimeneas de las Hadas son formaciones rocosas que en su parte inferior están compuestas por frágil tierra volcánica y en la superior por rocas de basalto. Durante miles de años, la erosión de la lluvia y el viento ha ido desgastando la piedra frágil y dejando en la zona superior a la roca basáltica que forma una especie de sombreros o remate de unas imaginarias y fantásticas chimeneas. En Avanos podemos disfrutar de su colorista alfarería, deteniéndonos en alguno de sus múltiples talleres o comprar una alfombra artesanal en los telares situados cerca del río Kizilirmak que divide a la ciudad en dos. Y en Uchisar, destaca todo el conjunto de la población, especialmente el "Kale" o Castillo de Uchisar, situado en lo alto de un promontorio. ürgup, el ultimo pueblo del triangulo de las Chimeneas de las Hadas, merece igualmente una visita. Llamado Hagios Prokopios durante el periodo bizantino, en él se encuentra el caravanseray de Sariham.

Un nuevo día nos llevó a realizar otra de las visitas más increíbles que se puedan imaginar, fue como descender al centro de la tierra, pues visitamos la ciudad subterránea de Kaymakli. Excavada entre los siglos V y X ha sido ocupada por diversas culturas a lo largo de los tiempos. La función principal era la de proporcionar refugio a los habitantes de los alrededores cuando eran atacados por enemigos extranjeros. Excavada en el subsuelo volcánico de Capadocia, cuenta con nueve pisos subterráneos, de los cuales son visitables los cuatro primeros, siempre y cuando no padezca usted en absoluto de claustrofobia y se encuentre en buena forma física. Kaymakli tiene una sola entrada, pero una vez en su interior se expande por cerca de 3 kilómetros cuadrados. Los diferentes niveles están unidos por estrechos y bajos pasillos, que hacen necesario caminar en cuclillas, pero cuando se alcanza el nivel deseado, las salas son amplias, pudiendo adivinar aún hoy día, cuales eran dedicadas a almacén, cocina, talleres, establos, cisternas, dormitorios e incluso iglesias. La ciudad contaba con un ingenioso sistema de pozos de ventilación y la entrada estaba protegida por una gran losa circular, que solo se podía girar desde el interior.

El último lugar visitado en este corto recorrido por Capadocia lo realicé a la posada selyúcida de Agzikarahan, uno de los mejores ejemplos de un caravanseray turco selyúcida. éste es el mayor de toda Turquía y ocupa una superficie de 1.480 metros cuadrados. Situado estratégicamente en la antigua Ruta de la Seda, su cometido era el de albergar a los comerciantes que atravesaban estos parajes en sus ricas caravanas. Su construcción se fecha entre los años de 1231 y 1237, según las inscripciones que en él existen, la obra fue encargada por un rico comerciante llamado Hoca Mesud bin Abdullah. Está compuesto por un gran patio central y diversas edificaciones y alojamientos, tanto para las personas como para los animales de la caravana. En el centro del patio se encuentra una pequeña mezquita.

La visita a Capadocia resultó de lo más interesante y desde luego, no se puede decir que conoces Turquía si no has disfrutado de los paisajes, gastronomía, folclore y gente de esta preciosa región.

none